El estrés es inherente al liderazgo, pero en ocasiones se intensifica hasta límites insostenibles. Al igual que en un avión, donde se instruye a los pasajeros a colocarse la mascarilla de oxígeno antes de ayudar a otros, los ejecutivos deben priorizar su salud física y mental para liderar con eficacia. No existe una fórmula única, ya que cada líder tiene necesidades distintas. Sin embargo, las soluciones suelen agruparse en áreas clave como el ejercicio, el sueño y la alimentación saludable. La pregunta es: ¿cómo aplicarlas en la práctica?
Consejos de líderes para mantener el bienestar en momentos críticos
Para descubrir cómo los altos ejecutivos gestionan su salud durante periodos de alta demanda, Fast Company consultó a su Consejo de Impacto. Estas son algunas de las estrategias que compartieron, útiles para cualquier profesional que busque mejorar su rendimiento y calidad de vida:
1. El sistema 8-1-1: dormir, moverse y desconectar
«Durante los primeros años de crecimiento de mi empresa, seguía el principio de ‘trabajar primero y descansar después’. Pero cuando el agotamiento empezó a afectar mi concentración y toma de decisiones, cambié a un sistema 8-1-1: 8 horas de sueño, 1 hora de ejercicio y 1 hora de práctica de mindfulness al día».
— Victoria Repa, fundadora de BetterMe
Reconocida por su disciplina, Repa combina pilates, yoga, tenis y golf con meditación diaria. Además, dedica entre 10 y 15 minutos a ejercicios de Pranayama para recargar energía. «Esta rutina me ayuda a mantener la concentración, la calma y la consistencia, elementos esenciales en el mundo empresarial», explica.
2. La resiliencia es un esfuerzo colectivo
«Empecé a correr en 2020 durante la pandemia, y hoy es una prioridad no negociable. He completado 12 maratones, incluyendo cinco de los seis World Majors, y acabo de terminar el Maratón de Boston. Lo que más me marcó no fue mi tiempo, sino ayudar a otro corredor a cruzar la meta».
— Meredith Rosenberg, fundadora de NU Advisory Partners
Para Rosenberg, correr le aporta disciplina y claridad mental, pero también le recuerda que «la resiliencia es un deporte de equipo». En momentos de alta presión, los líderes deben evitar que su equipo se sienta solo. «No puedes esperar que las personas den lo mejor de sí si perciben que lo hacen en solitario», añade.
3. El poder de un compañero de entrenamiento
«Mi compañero de entrenamiento es mi mayor activo: nos vemos a las 5:30 de la mañana, todos los días. Cuando la presión aumenta, protegemos lo básico: algo es mejor que nada. Un entrenamiento más corto, un paseo, más agua, dormir mejor o unos minutos de silencio para resetear son clave».
— R. Ethan Braden, Texas A&M University
Braden destaca que, incluso en temporadas exigentes, «el exceso de horas no debe traducirse en autodestrucción». La consistencia en los hábitos saludables es la base para mantener el rendimiento a largo plazo.
4. Eliminar distracciones tóxicas
«Hago ejercicio dos veces al día durante 40 minutos, consumo al menos 100 gramos de proteína diarios y mantengo una actitud positiva. Sobre todo, evito cualquier contenido político o noticias relacionadas en cualquier medio. Sí leo el Wall Street Journal para estar al día de los mercados y sigo el comportamiento de las acciones».
— Ejecutivo anónimo
Este líder prioriza la información relevante para su sector y protege su bienestar mental evitando contenidos que generen estrés innecesario. «La claridad mental es fundamental para tomar decisiones acertadas», subraya.
¿Por qué estas estrategias funcionan?
Los expertos coinciden en que el bienestar de un líder no es un lujo, sino una necesidad estratégica. Las rutinas de ejercicio, el sueño reparador y una alimentación equilibrada mejoran la capacidad cognitiva, reducen el estrés y aumentan la resiliencia. Además, prácticas como la meditación o el apoyo de un compañero de entrenamiento refuerzan la disciplina y la conexión emocional, clave para liderar equipos en momentos críticos.
Como resume Rosenberg: «En los momentos más duros, descubres que el éxito no es solo individual, sino el resultado de un esfuerzo compartido».
Conclusión: priorizar para liderar mejor
Los líderes que invierten en su salud física y mental no solo mejoran su bienestar personal, sino que también inspiran a sus equipos a dar lo mejor de sí mismos. En un mundo donde la presión es constante, adoptar hábitos sostenibles puede marcar la diferencia entre el agotamiento y el éxito duradero.