Washington, D.C. — El rey Carlos III de Reino Unido ha sido criticado por no atender a un grupo de supervivientes del caso Jeffrey Epstein, a pesar de las solicitudes formales para una reunión durante su reciente visita oficial a Estados Unidos.

El monarca, acompañado por la reina Camilla, fue recibido por el expresidente Donald Trump y su esposa Melania en la Casa Blanca el pasado 27 de abril. Sin embargo, fuentes cercanas al Palacio de Buckingham confirmaron que Carlos III declinó la petición de los afectados, quienes buscaban un encuentro para compartir sus testimonios y exigir justicia.

En un comunicado emitido por su equipo, se argumentó que el monarca tenía «compromisos previos inamovibles» que le impedían asistir. La respuesta ha sido interpretada por analistas como una estrategia para evitar un posible escándalo mediático, especialmente tras las recientes revelaciones sobre las conexiones de Epstein con figuras de alto perfil.

Reacciones y controversia

Organizaciones de víctimas, como Survivors of Jeffrey Epstein, han calificado la decisión como «una falta de respeto hacia quienes sufrieron abusos». En un comunicado, la portavoz del grupo declaró:

«Es inaceptable que el rey, como figura pública, evite escuchar a las víctimas. Su silencio envía un mensaje equivocado sobre la importancia de la justicia».

Por su parte, la Casa Real británica no ha emitido declaraciones adicionales, limitándose a reiterar que el monarca «cumple con sus obligaciones institucionales».

Contexto y precedentes

La visita de Carlos III a EE.UU. coincidió con un aumento de la presión mediática sobre las conexiones entre la élite política y el caso Epstein. Aunque el monarca no ha sido mencionado directamente en las investigaciones, su presencia en eventos con figuras como Trump —quien ha sido objeto de críticas por su relación con el millonario— ha reavivado el debate sobre la transparencia de las instituciones.

Mientras tanto, el Palacio de Buckingham ha insistido en que la agenda del rey estuvo «centrada en temas diplomáticos y culturales», sin hacer referencia a las peticiones de los supervivientes.