Inversores de Silicon Valley, entre ellos Peter Thiel —cofundador de Palantir—, han invertido cientos de millones de dólares en un proyecto pionero: centros de datos de inteligencia artificial (IA) flotantes en medio del océano, impulsados por energía de las olas. Esta iniciativa responde a los crecientes obstáculos que enfrentan las grandes tecnológicas para construir infraestructuras de IA en tierra.

El último round de financiación, de 140 millones de dólares, permitirá a la empresa Panthalassa completar una planta piloto de fabricación cerca de Portland, Oregón, y acelerar el despliegue de sus «nodos» flotantes. Estos dispositivos, diseñados para generar electricidad a partir del movimiento de las olas, no enviarán energía a tierra firme, sino que alimentarán directamente los chips de IA a bordo. Además, transmitirán los resultados de los modelos de IA a clientes globales mediante enlaces por satélite.

«La propuesta de Panthalassa convierte un problema de transmisión energética en uno de transmisión de datos», explicó Benjamin Lee, arquitecto e ingeniero informático de la Universidad de Pensilvania, a Ars Technica. «Realizar cómputo de IA en el océano implicaría transferir los modelos a los nodos flotantes y responder a consultas y peticiones en tiempo real».

Este enfoque innovador busca superar las limitaciones de los centros de datos tradicionales, como el alto consumo energético, la saturación de la red eléctrica y los costes de refrigeración. Las plataformas flotantes podrían ubicarse en zonas con mayor estabilidad climática y menor impacto ambiental en tierra.

Aunque el proyecto aún se encuentra en fase piloto, su potencial es enorme. Si tiene éxito, podría redefinir la infraestructura global de la IA, reduciendo la dependencia de los centros de datos terrestres y abriendo nuevas posibilidades para la computación en entornos extremos.