SpaceX ha revelado detalles de su próximo salto a bolsa que, según fuentes consultadas por Reuters, otorgarían a su consejero delegado, Elon Musk, un poder ejecutivo casi ilimitado y reducirían drásticamente los derechos de los accionistas para impugnar decisiones corporativas.
En un documento de registro de la Oferta Pública Inicial (IPO) revisado por la agencia, se detalla cómo la compañía combina acciones con voto múltiple, arbitraje obligatorio, normas más estrictas sobre propuestas de accionistas y la legislación corporativa de Texas para consolidar el control de Musk y otros altos cargos.
Entre las medidas más controvertidas se incluyen:
- Prohibición de demandas judiciales contra la dirección de la empresa por parte de los accionistas.
- Restricción de votaciones sobre temas de gobierno corporativo.
- Musk como único facultado para destituirse a sí mismo, ya que conservará el control mayoritario gracias a las acciones con voto múltiple.
Según Reuters, estas políticas «erosionarán las protecciones habituales de los accionistas de manera sin precedentes», reduciendo su capacidad para desafiar la gestión de la empresa.
El documento también destaca que, bajo estas condiciones, Musk no podría ser despedido por nadie más que por sí mismo, lo que consolida su posición como figura central e irremplazable en SpaceX.
Este enfoque contrasta con las prácticas habituales en empresas cotizadas, donde los accionistas suelen tener mayor influencia en la toma de decisiones y mecanismos para impugnar políticas corporativas.