El sonido de un motor no es solo ruido: es historia, emoción y pura esencia de competición. Honda lo sabe bien, y por eso ha decidido compartir con el mundo el rugido de tres de sus máquinas más emblemáticas. Grabaciones recién publicadas en su canal de YouTube no solo muestran estas piezas de museo en acción, sino que las devuelven a la vida con un sonido que trasciende el tiempo.

Estas tres joyas mecánicas —un monoplaza de Fórmula 1 de 1965, una moto de 1985 y un coche de carreras de 2010— representan épocas distintas, pero comparten algo en común: un sonido único que las hace inolvidables. No son simples máquinas; son sinfonías de combustión diseñadas para inspirar.

1965 Honda RA272: el primer triunfo japonés en la F1

El RA272 no fue solo el primer coche japonés en ganar una carrera de Fórmula 1, sino también una obra de arte mecánica. Equipado con un V12 de 1.5 litros situado justo detrás del piloto, este monoplaza de los años 60 sigue pareciendo un modelo a escala en términos de diseño. Sin embargo, su sonido es todo menos pequeño.

Al arrancar, el motor emite un rugido que comienza con unos suaves soplos de vapor por los escapes antes de que el V12 despierte con un estruendo metálico. El tacómetro ni siquiera empieza a registrar revoluciones hasta las 5.000 rpm, pero cuando lo hace, el motor entrega entre 230 y 240 CV a 12.000 rpm. Cada explosión en sus doce cilindros resuena a través de sus dos tubos de escape, creando una melodía que va mucho más allá del simple ruido: es la banda sonora de una era.

1985 Honda NSR500: el V4 de dos tiempos que dominó el motociclismo

La NSR500 es la abuela de las motos de MotoGP. Este V4 de dos tiempos de 500 cc, compacto y potentísimo, fue tan salvaje que incluso el piloto Freddie Spencer tuvo que domarlo añadiendo peso al cigüeñal a mitad de temporada para mejorar la tracción. Su sonido, transmitido a través de los tubos de expansión, es único en el mundo del motociclismo.

Al acelerar, la moto emite un chasquido metálico y un aullido agudo que demuestran su respuesta inmediata. Con casi 140 CV alimentados por una mezcla de gasolina y aceite, la NSR500 no solo era rápida: era una sinfonía de potencia controlada, un instrumento de precisión que exigía lo máximo a sus pilotos.

2010 Honda HSV-010: el V8 rebelde que desafió los estándares

El HSV-010 es el más moderno de los tres, pero su historia es la más fascinante. Diseñado como reemplazo del legendario NSX en el Super GT japonés, este coche de carreras de motor V8 delantero no se parecía a nada visto antes. Su origen es tan único como su sonido: un motor atmosférico de altas revoluciones que rugía con una cadencia propia de un V8 de competición pura.

Aunque su diseño frontal rompía con la tradición de los coches de tracción trasera, el HSV-010 demostró que la innovación no tiene por qué sonar convencional. Su rugido grave y potente es la prueba de que, a veces, lo más interesante surge cuando se rompen las reglas.

Estas tres máquinas no son solo piezas de museo: son testimonios vivos de una filosofía de competición que Honda ha mantenido durante décadas. Su sonido, capturado en estas grabaciones, es un recordatorio de que, en el mundo del motorsport, la potencia no se mide solo en caballos, sino también en decibelios.

Fuente: Hagerty