Trump propone eliminar el impuesto federal a la gasolina

El expresidente Donald Trump ha anunciado su apoyo a la suspensión temporal del impuesto federal sobre la gasolina, equivalente a 18,4 céntimos por galón, en una entrevista con CBS News emitida el lunes. La medida busca aliviar el impacto económico en los conductores ante los altos precios del combustible.

Un giro inesperado en la postura de la Casa Blanca

La declaración de Trump marca un cambio radical en la posición del gobierno, ya que la semana pasada, la Casa Blanca había asegurado a Axios que la suspensión del impuesto no estaba en consideración. Esta decisión llega en un momento en que los republicanos enfrentan críticas por el encarecimiento de la gasolina.

¿Cómo funcionaría la suspensión?

Según Trump, la medida consistiría en eliminar temporalmente el impuesto federal, y su reimposición se activaría automáticamente cuando los precios de la gasolina bajen. Sin embargo, para que esto ocurra, el Congreso debe aprobar la propuesta.

El senador republicano Josh Hawley (Misuri) ya ha anunciado que presentará un proyecto de ley este lunes para suspender el impuesto. Aunque la Casa Blanca no ha confirmado si Trump impulsará una acción legislativa, la presión política aumenta.

Contexto: los precios de la gasolina en máximos históricos

Desde el inicio del conflicto con Irán, los precios de la gasolina en EE.UU. han alcanzado niveles récord. Según datos de AAA, el precio medio nacional de la gasolina regular supera los 4,52 dólares por galón, frente a los menos de 3 dólares por galón antes del conflicto.

Propuestas alternativas en el Congreso

Mientras tanto, algunos legisladores demócratas ya han presentado sus propias iniciativas. Los senadores Mark Kelly (Arizona) y Richard Blumenthal (Connecticut), junto con el representante Chris Pappas (Nuevo Hampshire), han propuesto suspender el impuesto hasta el 1 de octubre.

¿Qué implicaría una suspensión del impuesto a la gasolina?

Los expertos advierten que, aunque la medida podría ofrecer un alivio inmediato a los consumidores, también reduciría los ingresos federales destinados a infraestructuras. Además, su impacto en los precios finales dependería de cómo reaccionen las empresas petroleras y los distribuidores.

Por ahora, el futuro de esta propuesta sigue en el aire, ya que el Congreso aún no ha debatido el tema. La atención se centra en si los legisladores tomarán cartas en el asunto en las próximas semanas.

Fuente: Axios