La Comisión de Ética de la Cámara de Representantes de Estados Unidos afronta uno de sus períodos más intensos en años. Los legisladores se ven obligados a gestionar un creciente número de denuncias por mala conducta, lo que ha puesto bajo presión al comité encargado de investigarlas.
«Ha sido un gran reto», declaró el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson (R-La.), en una entrevista con Axios el pasado viernes. «Esa comisión está muy ocupada en este momento».
La necesidad de más recursos
La presión sobre el Congreso para demostrar su capacidad de autogestionarse crece a medida que se acumulan las acusaciones. Sin embargo, los principales legisladores reconocen que el comité encargado de investigar estas denuncias requiere más recursos para cumplir su labor con eficacia.
En las últimas semanas, dos diputados —Tony Gonzales (R-Texas) y Eric Swalwell (D-Calif.)— renunciaron tras ser acusados de mala conducta sexual. Swalwell negó las acusaciones, mientras que Gonzales admitió una relación con una colaboradora que más tarde se suicidó.
Además, los diputados Chuck Edwards (R-N.C.) y Cory Mills (R-Fla.) están siendo investigados por acoso sexual y conducta inapropiada. Ambos niegan cualquier irregularidad.
Propuestas para agilizar las investigaciones
El presidente de la Comisión de Ética, Michael Guest (R-Miss.), advirtió en declaraciones a Axios que su equipo necesita más medios para acelerar los procesos. Guest propuso integrar la Oficina de Conducta del Congreso bajo el paraguas de la Comisión de Ética, lo que le daría acceso a su personal.
«Dedicaremos los recursos necesarios para garantizar que la Comisión de Ética cumpla con su labor», aseguró Johnson. «Hay muchas acusaciones en circulación, por lo que nos aseguraremos de que cuenten con todo lo necesario para avanzar».
Un esfuerzo bipartidista para reformar el sistema
El pasado miércoles, Johnson y el líder de la minoría, Hakeem Jeffries (D-N.Y.), anunciaron una alianza bipartidista para reformar el manejo de las denuncias por mala conducta en el Congreso. Para liderar este proyecto, han nombrado a las presidentas de los caucus femeninos republicano y demócrata: las diputadas Kat Cammack (R-Fla.) y Teresa Leger Fernández (D-N.M.).
«Todos estamos de acuerdo en que la Comisión de Ética actúa con demasiada lentitud», declaró Cammack en una entrevista. «El presidente Guest tiene razón al señalar que están infradotados, lo que limita su capacidad para investigar con rapidez».
La primera reunión del grupo de trabajo se celebrará el próximo viernes para comenzar a debatir posibles reformas. Cammack expresó su esperanza de que las modificaciones puedan implementarse antes de las elecciones de mitad de mandato.
Por su parte, los demócratas han dejado claro que, de recuperar el control de la Cámara en noviembre, revitalizar la Comisión de Ética será una prioridad.
«Jeffries pedirá a los miembros de la comisión, tanto demócratas como republicanos, qué necesitan para hacer su trabajo y tratará de proporcionarles los recursos necesarios», explicó el diputado Pete Aguilar (D-Calif.), presidente del caucus demócrata.
El diputado Adriano Espaillat (D-N.Y.), máximo representante demócrata en el subcomité de Asignaciones que gestiona los fondos del poder legislativo, también se mostró a favor de aumentar los recursos para la comisión.
Falta de agilidad en las investigaciones
La frustración con la Comisión de Ética ha ido en aumento. Sus investigaciones pueden prolongarse durante meses, e incluso años, antes de emitir informes formales o recomendaciones disciplinarias.
Desde 2017, el comité ha investigado 20 casos de acoso sexual, pero en muchos de ellos los diputados renunciaron antes de que se publicaran los resultados.