La administración del expresidente Donald Trump ha propuesto desviar 2.000 millones de dólares de fondos destinados a programas de salud global para financiar el cierre definitivo de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID). Según informes de CNN, estos fondos se utilizarían para cubrir gastos legales, facturas pendientes y la venta de activos derivados del cierre de la agencia el pasado año.
Originalmente, el Congreso asignó 1.200 millones de dólares de estos fondos a programas de desarrollo internacional, mientras que el resto se destinaba a iniciativas contra la malaria, la tuberculosis, la salud materno-infantil, la nutrición, la seguridad sanitaria global, el VIH/SIDA y otras enfermedades. Sin embargo, la reasignación propuesta podría tener consecuencias devastadoras:
- 121.000 muertes evitables por tuberculosis y 47.600 por malaria, según estimaciones de la Health Security Policy Academy.
- 22,9 millones de niños menores de 5 años podrían perder acceso a nutrición crítica.
- 5,7 millones de mujeres podrían quedarse sin acceso a lugares seguros para dar a luz.
Estas cifras se sumarían al balance de muertes ya atribuidas al cierre de USAID. Desde noviembre del año pasado, se estima que 762.000 personas han fallecido, incluyendo a más de 500.000 niños, como consecuencia de los recortes en la agencia.
En una misiva dirigida al secretario de Estado, Marco Rubio, al director de la Oficina de Gestión y Presupuesto, Russell Vought, y al administrador interino de USAID, Eric Ueland, 17 senadores demócratas exigieron al Gobierno que «destine estos fondos a salvar vidas y promover los intereses de EE.UU., tal como ordenó el Congreso el año pasado».
«La Administración debería comenzar de inmediato a utilizar estos fondos de asistencia exterior para obtener resultados tangibles para el pueblo estadounidense. No hay justificación para retener estos fondos en el ejercicio fiscal 2025 con el fin de cubrir los costes derivados de la decisión de desmantelar USAID», afirmaron los legisladores en su carta.