Visa ha anunciado que su piloto de liquidación con stablecoins ya soporta nueve blockchains y ha alcanzado un volumen anualizado de 7.000 millones de dólares, un aumento del 50% respecto al trimestre anterior. La compañía incorporó a su iniciativa las redes Arc, Base, Canton, Polygon y Tempo, sumándose a las ya existentes: Avalanche, Ethereum, Solana y Stellar.

Este avance no solo amplía el soporte técnico, sino que marca un hito en la adopción de las stablecoins dentro de la infraestructura financiera tradicional. Según Visa, los stablecoins están entrando en la capa de liquidación, un proceso que opera entre bancos, emisores, adquirentes y sistemas de tesorería, y que rara vez es visible para los consumidores. Esto significa que las monedas digitales están siendo probadas como una opción paralela de liquidación, integrándose en sistemas de pagos ya establecidos que conectan con comercios y programas de tarjetas en todo el mundo.

Aunque el piloto sigue limitado en alcance, el volumen alcanzado refleja un interés creciente por parte de instituciones financieras. Visa no ha detallado cómo se distribuye este volumen entre cadenas, stablecoins específicas, socios o geografías, lo que mantiene el proyecto en una fase experimental. Sin embargo, el objetivo es claro: evaluar si los stablecoins pueden convertirse en una alternativa viable para la liquidación de transacciones, complementando los métodos tradicionales.

El camino hacia la integración de los stablecoins

Visa lleva años trabajando en esta dirección. En 2023, la compañía ya movilizó millones de USDC entre socios a través de Solana y Ethereum para liquidar pagos denominados en fiat dentro de su red VisaNet. Posteriormente, amplió estas pruebas a adquirentes de comercios como Worldpay y Nuvei, y en diciembre de 2025 permitió a emisores y adquirentes en EE.UU. liquidar transacciones en USDC con bancos como Cross River Bank y Lead Bank, utilizando Solana como red de liquidación.

Entre los beneficios destacados por Visa se incluyen la mayor velocidad en el movimiento de fondos, la disponibilidad los siete días de la semana y la resistencia durante fines de semana y festivos. Estos aspectos son clave en un sistema de pagos donde la autorización de una transacción es casi instantánea, pero la liquidación puede tardar días en completarse.

Un modelo de pago en evolución

La expansión a nueve blockchains no es un simple ejercicio técnico, sino parte de un modelo operativo más amplio. Visa ya cuenta con más de 130 programas de tarjetas vinculadas a stablecoins en más de 50 países, lo que demuestra que esta tecnología está siendo adoptada más allá de los experimentos iniciales. La incorporación de nuevas redes como Polygon o Base refuerza la idea de que los stablecoins podrían convertirse en una capa de liquidación global, integrada en la infraestructura financiera existente.

Aunque el proyecto aún tiene límites —como la falta de transparencia en los datos específicos—, el volumen alcanzado y la expansión de socios sugieren que Visa está sentando las bases para una posible adopción masiva en el futuro. Mientras tanto, los consumidores pueden no notar el cambio inmediato, pero el debate sobre cómo se mueve el dinero ya está en marcha.