Los mercados financieros globales están experimentando una de las mayores rotaciones de capital hacia activos de riesgo en años. Según datos recientes, los fondos globales de renta variable acumularon más de 118.000 millones de dólares en entradas durante cuatro semanas consecutivas, culminando con una inyección de 48.720 millones en la semana del 22 de abril. Paralelamente, los fondos monetarios registraron salidas récord de 173.240 millones en la semana del 15 de abril, la mayor fuga semanal desde al menos septiembre de 2018.
Esta combinación de flujos —292.000 millones en total— configura una señal clara de aversión al riesgo en efectivo y preferencia por activos con mayor potencial de revalorización. Bitcoin, que históricamente ha mostrado una correlación moderada con los mercados tradicionales, se posiciona como uno de los principales beneficiarios de este cambio de tendencia.
Bitcoin gana atractivo entre inversores institucionales y minoristas
Datos de Coinbase y Glassnode revelan que la correlación diaria de Bitcoin con el S&P 500 se situó en 0,58 en el cuarto trimestre de 2025, mientras que su relación con el oro sigue siendo prácticamente nula. Esto sugiere que, cuando el capital fluye hacia activos de riesgo, Bitcoin se comporta como una clase de activo más cercana a la renta variable que a los refugios tradicionales.
Un estudio reciente de Coinbase, basado en una encuesta a 91 inversores globales (29 institucionales y 62 no institucionales) realizada entre el 16 de marzo y el 7 de abril, arroja datos reveladores:
- 75% de los inversores institucionales consideran que Bitcoin está infravalorado.
- 61% de los inversores no institucionales comparten esta visión.
- Solo el 7% de las instituciones y el 11% de los inversores minoristas lo consideran sobrevalorado.
Estos porcentajes reflejan un mercado en el que los grandes compradores aún ven margen para que Bitcoin siga subiendo, sin señales de euforia descontrolada.
Estructura del mercado: acumulación y menor volatilidad
El análisis on-chain de Bitcoin durante el primer trimestre de 2026 muestra un panorama constructivo:
- El suministro de BTC que no se ha movido en más de un año aumentó un 1%, mientras que el suministro reciente cayó un 37%, indicando que los tenedores a largo plazo están acumulando.
- El Puell Multiple —un indicador que compara los ingresos de los mineros con su media anual— cayó a 0,7, un nivel históricamente asociado a períodos de acumulación.
- Los saldos en exchanges disminuyeron, mientras que los tenedores a largo plazo incrementaron sus posiciones, y la oferta de stablecoins creció de 308.000 a 320.000 millones de dólares, lo que sugiere que el capital permanece dentro del ecosistema cripto.
- El interés abierto en opciones creció un 2,4%, y en futuros perpetuos se recuperó un 8,6%, reflejando una mercado que ha absorbido su desapalancamiento y se reconstruye de manera gradual.
¿Qué significa esto para el futuro de Bitcoin?
«Cuando el capital gira hacia el riesgo, fluye hacia la clase de activo que Bitcoin representa actualmente. Los inversores más sofisticados aún ven valor en niveles actuales, y el mercado aún no muestra signos de euforia», señala el informe de Coinbase.
La combinación de flujos masivos hacia renta variable, la percepción generalizada de infravaloración y la acumulación de largo plazo en Bitcoin sugiere un escenario alcista en ciernes. Aunque la correlación con los mercados tradicionales persiste, el activo sigue siendo percibido como un refugio alternativo dentro del universo cripto, especialmente en un contexto de incertidumbre macroeconómica.