El receptor de los Titans de Tennessee, Carnell Tate, reveló que estaba dispuesto a pagar «hasta el último céntimo» por el número 17 en la NFL. Sin embargo, tras ser elegido en la primera ronda (puesto 4), optó por el dorsal 14, un número que representa un nuevo comienzo.
«Quería un número que no molestara a nadie», declaró Tate durante el campo de entrenamiento de novatos. «Este es un equipo nuevo, una nueva aventura, y el 14 era el mejor disponible». Además, el receptor explicó que su madre nació el 14 de noviembre, lo que añadió un significado especial a su elección.
Aunque Tate reconoció que estaba dispuesto a pagar «cientos de miles de dólares» por el 17, finalmente no hizo ninguna oferta formal a su compañero Chimere Dike, quien portaba ese número. «No quería incomodarle», aclaró.
¿Importa realmente el número de un jugador?
Para muchos deportistas, el dorsal es más que una simple identificación: se convierte en parte de su identidad. Tate, que ha destacado por su afición a los Lego, parece haber aceptado el cambio como parte de su evolución profesional.
«Con el tiempo, los aficionados lo asociarán con el 14, como ha ocurrido con otros grandes receptores de la NFL», reflexionó. «Aunque, al final, lo que importa es el nombre, no el número».
Un ejemplo claro es Randy Moss, quien, independientemente del dorsal que llevara (88, 84, 18 o 81), siempre será recordado por su legado, no por su número.
Tate, por su parte, ha priorizado su carrera sobre el capricho inicial. «Al final, me he ahorrado mucho dinero que puedo invertir en más sets de Lego», bromeó.