Un centro de datos de Amazon en Virginia del Norte colapsa por altas temperaturas
Un importante centro de datos de Amazon Web Services (AWS) en Virginia del Norte sufrió un sobrecalentamiento severo que obligó a la compañía a suspender temporalmente sus operaciones. Según informaron fuentes técnicas, los ingenieros de AWS se vieron obligados a limitar servicios y redirigir el tráfico de los clientes hacia otras instalaciones para mitigar el impacto.
Entre los afectados se encontraba Coinbase, la plataforma de criptomonedas, que reportó una caída prolongada de sus servicios de trading. Aunque Amazon aseguró que el problema se había resuelto hacia las 11:30 de la mañana del viernes, horas después aún persistían fallos intermitentes en la región, generando retrasos en algunas de sus plataformas.
Sin plazos claros para la recuperación
La compañía reconoció que aún trabajaba en reforzar la capacidad de sus sistemas de refrigeración para recuperar el hardware afectado. Sin embargo, no ofreció una estimación concreta sobre cuándo se normalizarían por completo los servicios en la zona impactada.
«Estamos implementando soluciones adicionales para restaurar el funcionamiento de los equipos afectados», declaró un portavoz de AWS en un comunicado oficial.
La paradoja de los centros de datos: energía, calor y emisiones
El incidente ha puesto de relieve una contradicción crítica en la industria tecnológica: los centros de datos, esenciales para el funcionamiento de internet y la inteligencia artificial, son grandes consumidores de energía y, al mismo tiempo, vulnerables a los efectos del cambio climático.
Según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), los centros de datos ya representan el 0,5% de las emisiones globales de CO₂. Un estudio de la Universidad de Cornell advierte que, si continúa el ritmo actual de crecimiento de la IA, para 2030 podrían emitir entre 24 y 44 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono al año, el equivalente a añadir entre 5 y 10 millones de coches a las carreteras estadounidenses.
Además, investigaciones recientes sugieren que estos gigantescos complejos aumentan las temperaturas en su entorno, creando un círculo vicioso: necesitan más refrigeración para funcionar, pero el calor que generan agrava las condiciones que los obligan a apagarse.
«Los fallos completos en centros de datos son extremadamente raros, y los problemas con sus sistemas de refrigeración son aún más inusuales», declaró Daniel Mewton, experto en infraestructura energética y socio del bufete Slaughter and May, en una entrevista con Reuters en 2025. «Su disponibilidad debe superar el 99,99% del tiempo», añadió.
El dilema ambiental de la nube
El apagón en Virginia del Norte ocurre en un momento en que gigantes tecnológicos como Amazon, Microsoft y Google aceleran la construcción de nuevos centros de datos para satisfacer la demanda de la inteligencia artificial y el almacenamiento en la nube. Sin embargo, estos proyectos enfrentan cada vez más críticas por su impacto ambiental.
Activistas denuncian que algunas empresas recurren a tácticas cuestionables para instalar estas infraestructuras, como presionar a comunidades indígenas para que cedan sus tierras. «Los centros de datos no solo consumen recursos, sino que también desplazan a poblaciones vulnerables», señalan organizaciones ecologistas.
Mientras tanto, usuarios y empresas dependientes de AWS siguen a la espera de que se restablezca la normalidad. La ironía del incidente —un sistema diseñado para mantener la conectividad global colapsando por el calor que él mismo genera— no pasa desapercibida en un contexto de crisis climática.