La transición energética china en el punto de mira
El cierre del Estrecho de Ormuz ha desestabilizado el suministro mundial de combustibles fósiles, y mientras los medios occidentales enfatizan el papel de las energías bajas en carbono para amortiguar el impacto en China, la prensa china presenta un relato más complejo. Este análisis de Carbon Brief examina cómo los medios en chino abordan las implicaciones del conflicto entre EE.UU. e Israel con Irán en el uso energético del gigante asiático.
El argumento a favor de las 'nuevas energías'
Con el aumento de las tensiones, varios medios en chino han destacado la infraestructura de energías limpias de China. Zhang Jun, secretario general del Foro de Bo'ao, escribió en un comentario para el Diario del Pueblo —órgano oficial del Partido Comunista— que el conflicto resalta la "importancia" de la seguridad energética y la transición energética.
El Diario de la Juventud China, un periódico oficial dirigido a jóvenes, señala que el conflicto ha "exacerbado" las frágiles cadenas de suministro energético, subrayando la necesidad de desarrollar "nuevas fuentes de energía" para garantizar la seguridad energética. Wang Ning, investigador asociado del Instituto de Economía Mundial —vinculado al gobierno— y columnista del Global Times, afirma que construir capacidad local de energías limpias es una "necesidad estratégica" y un aspecto clave de la acción climática.
Liu Ying, investigadora del Instituto Chongyang de Estudios Financieros de la Universidad Renmin, declaró a la agencia de noticias estatal Xinhua que China está bien posicionada para beneficiarse si la crisis acelera una "reestructuración del orden energético global" y fomenta el uso de energía solar y eólica. En la misma línea, la cuenta de WeChat Noticias Fotovoltaicas —gestionada por un particular— afirma: "Las nuevas energías son precisamente el núcleo de la fortaleza de China".
El carbón mantiene su dominio en la estrategia energética
Sin embargo, la cobertura mediática del conflicto ha tendido a enfatizar el enfoque de "todo tipo" de China en la transición energética. El canal estatal CCTV emitió el 6 de abril un segmento sobre la necesidad de "acelerar la planificación y construcción de un nuevo sistema energético para garantizar la seguridad energética", sin mencionar explícitamente el conflicto.
El segmento destacó que el presidente chino, Xi Jinping, también subrayó la necesidad de "coordinar" el desarrollo hidroeléctrico con la conservación ecológica, "construir activamente" energía nuclear de manera "segura y ordenada", y fortalecer el desarrollo del sistema energético en las fases de producción, suministro, almacenamiento y ventas. CCTV añadió que un sistema energético "más verde, diversificado y resiliente" proporcionará "una fuerte garantía para la seguridad energética y el desarrollo económico de China", aunque también enfatizó la necesidad de desarrollar "combustibles fósiles limpios y eficientes".
Un comentario destacado en el Diario del Pueblo —designación para artículos de especial relevancia— señala que iniciativas como la "diversificación de las importaciones energéticas" y el "desarrollo vigoroso de las energías verdes" han permitido a China "asegurar su suministro energético" y "tomar la iniciativa en seguridad energética".
Por su parte, un editorial del medio comercial 21st Century Business Herald afirma que China es "menos probable que sufra impactos directos de esta crisis petrolera" gracias a su dependencia tanto del carbón como de las energías renovables. El artículo también destaca la oportunidad que representa el conflicto para aumentar la demanda global de tecnología china en energías limpias.
¿Hacia un futuro energético más diversificado?
Aunque los medios chinos reconocen los avances en energías renovables, la cobertura refleja una estrategia energética pragmática que prioriza la seguridad sobre la velocidad de la transición. Mientras el carbón sigue siendo un pilar fundamental, el país avanza en la diversificación de su matriz energética, integrando renovables y nuclear de manera controlada.
En este contexto, el conflicto con Irán actúa como catalizador para repensar el modelo energético global, donde China emerge como un actor clave, tanto en la producción de tecnologías limpias como en la gestión de su propia seguridad energética.