Un depredador prehistórico sin huesos
Hace aproximadamente 80 millones de años, los océanos del Cretácico tardío eran el escenario de gigantescos mosasaurios de 17 metros, plesiosaurios de cuello alargado y tiburones depredadores. Durante décadas, la paleontología asumió que estos vertebrados dominaban los mares: cualquier criatura sin columna vertebral era, en esencia, presa.
Un estudio publicado en la revista Science desafía esta visión. Según los investigadores, otro depredador ápice —sin un solo hueso en su cuerpo— surcaba las profundidades marinas. Se trata de un pulpo prehistórico gigante, cuyos restos fosilizados sugieren que podía alcanzar hasta 19 metros de longitud.
El kraken del Cretácico: inteligencia y poder en los tentáculos
Estas criaturas, equipadas con picos duros y poderosos, habrían sido cazadoras formidables. Su inteligencia, comparable a la de los cefalópodos modernos, les habría permitido competir con los mosasaurios y otros depredadores vertebrados de la época. Hasta ahora, los pulpos del Cretácico eran difíciles de estudiar debido a su rareza en el registro fósil.
«Antes de este estudio, los ecosistemas marinos del Cretácico se entendían como mundos donde los grandes depredadores vertebrados ocupaban la cima de la cadena alimentaria. Los invertebrados, por su parte, se consideraban presas que desarrollaban estructuras protectoras, como conchas duras, para defenderse. Los pulpos, en particular, eran especialmente difíciles de evaluar porque rara vez se fosilizan».
Tecnología 3D al servicio de la paleontología
El equipo de investigación utilizó impresión 3D inversa para reconstruir el aspecto y comportamiento de este coloso marino. Los fósiles analizados, aunque fragmentarios, permitieron inferir su tamaño y adaptaciones. «Nuestro estudio cambia por completo la imagen que teníamos de estos ecosistemas», añadió Iba.
¿Cómo cazaba este gigante?
Los investigadores proponen que este kraken del Cretácico empleaba estrategias similares a las de los pulpos actuales: emboscadas, camuflaje y uso de sus tentáculos para inmovilizar presas. Su tamaño descomunal le habría permitido cazar incluso a mosasaurios jóvenes o plesiosaurios.
Implicaciones para la paleontología
Este hallazgo redefine la jerarquía de los depredadores en el Cretácico. Hasta ahora, se asumía que los invertebrados solo podían ser presas, pero este estudio demuestra que algunos desarrollaron adaptaciones para convertirse en cazadores dominantes. La ausencia de fósiles completos de pulpos en esta era ya no es un obstáculo, gracias a técnicas innovadoras.
Los científicos esperan encontrar más evidencias que respalden esta teoría, lo que podría reescribir los libros de historia natural.