Un crimen sin resolver durante 36 años ha encontrado justicia gracias al documental My Brother’s Killer, dirigido por la cineasta Rachel Mason, nominada a los Emmy. La película reconstruye el asesinato de William 'Billy London' Arnold Newton, un joven de 25 años brutalmente asesinado en West Hollywood en 1988.
Mason, conocida por su anterior trabajo Circus of Books (2019), un documental sobre la tienda porno gay de sus padres en West Hollywood, descubrió el caso en un artículo de The Advocate de 1990. «No podía sacármelo de la cabeza», confesó la directora. Mientras investigaba para su película, se enteró de que el podcast The Dinner Party Show, presentado por Christopher Rice y Eric Shaw Quinn, había dedicado un episodio al asesinato de Billy. Este hecho reavivó el interés público y generó una nueva pista que apuntaba al asesino en serie Jeffrey Dahmer, lo que llevó a la policía de Los Ángeles a reabrir el caso.
Aunque la pista de Dahmer no prosperó, Mason continuó difundiendo el caso y recibió numerosas aportaciones de la industria del cine para adultos. «No esperaba involucrarme en una investigación», explicó. «Solo quería retratar a la víctima en un documental que quizá ayudara a encontrar pistas. Pero lo que ocurrió fue una serie de coincidencias increíbles que nos llevó a resolver el caso mientras rodábamos la película».
La identidad del asesino se descubrió tras una exhaustiva investigación que incluyó el análisis de archivos históricos y entrevistas, entre ellas la de la propia madre de Mason. «Pasamos años rastreando internet, recuperando cintas VHS de donde fuera posible… fue un esfuerzo largo y minucioso para reconstruir los fragmentos que pudimos encontrar», detalló.
My Brother’s Killer trasciende el género del crimen real. Mason utiliza la historia de Billy para mostrar el sufrimiento de los hombres gay durante la epidemia del sida, al tiempo que ofrece reconocimiento y cierre a las víctimas. «Fue una época de violencia extrema, y creo que es una parte poco documentada de la historia gay», afirmó. «La resiliencia de la cultura gay es asombrosa. En medio de la muerte, también hubo vitalidad, y quería mostrar eso. No todo tiene que ser oscuro; la lucha también puede ser, de algún modo, alegre».
Billy Newton no era solo una víctima: era un cineasta adulto, poeta y artista gráfico muy querido en su comunidad. Vivió en una época marcada por la violencia y el rechazo, pero su legado sigue siendo un faro de creatividad. «Para mí, Billy representaba una injusticia inconcebible», declaró Mason. «No solo fue asesinado, sino que lo fue desde dentro de su propia comunidad en ese momento».
Uno de los objetivos principales de Mason fue retratar a Billy como una persona completa, lejos del estereotipo de víctima anónima. Su historia, ahora resuelta, sirve como homenaje a una vida truncada demasiado pronto y como testimonio de la lucha por la justicia en medio de la adversidad.