Ventas de armas por valor de 8.600 millones sin aprobación del Congreso
El gobierno de Donald Trump ha anunciado una nueva venta de armamento por valor de 8.600 millones de dólares a Israel, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha justificado la operación mediante una cláusula de emergencia, que permite eludir el proceso de aprobación congressional exigido para la venta de armas.
Esta es la tercera vez en dos meses que la administración Trump recurre a esta vía para suministrar armamento a Israel y sus aliados. Desde el inicio de los bombardeos sobre Irán y Líbano, ambos países han agotado gran parte de sus reservas de munición, según fuentes militares.
Balance humano y económico del conflicto
Las cifras oficiales reflejan un saldo trágico: 3.375 muertos en Irán y 2.509 en Líbano, según los ministerios de Salud de ambos países. Además, la Casa Blanca ha estimado que el coste de la campaña militar para Estados Unidos supera los 25.000 millones de dólares.
Aunque la Ley de Control de Exportaciones de Armas exige un proceso de revisión congressional para estas ventas, el gobierno ha optado por ignorarlo en múltiples ocasiones. Incluso la administración de Joe Biden ha recurrido previamente a esta misma estrategia.
Detalles de la última venta de armamento
El paquete incluye:
- 4.000 millones en interceptores Patriot para Qatar;
- Sistemas de armas de precisión avanzada para Israel, Qatar y Kuwait;
- Sistema de mando integrado para batalla para Kuwait.
Los principales beneficiarios serán empresas como Lockheed Martin, BAE Systems y Northrop Grumman.
La población rechaza la guerra
Mientras los contratistas de defensa celebran estos contratos, la opinión pública muestra su rechazo. Una encuesta reciente revela que el 61% de los estadounidenses considera que la guerra con Irán es un error. Otra investigación señala que la prioridad mayoritaria es poner fin al conflicto lo antes posible, ya sea por preocupación por las víctimas o por el alza en los precios de la gasolina.
«Los contratistas de armas podrían ser los únicos satisfechos con esta guerra», señala el análisis.