El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) ha demandado al estado de Colorado por una ley de control de armas que lleva más de una década en vigor. La normativa, conocida como House Bill 13-1224, fue aprobada en 2013, meses después del tiroteo en un cine de Aurora, donde un pistolero mató a 12 personas e hirió a otras 70.
La ley prohíbe la venta, transferencia y posesión de cargadores con capacidad superior a 15 balas dentro del estado. Esta es la segunda acción legal emprendida esta semana por la administración Trump contra iniciativas de Colorado para reducir la violencia con armas. El martes, el DOJ también impugnó una ley de 1989 de la ciudad de Denver que prohibía las armas de asalto.
En su demanda, el DOJ argumenta que ambas leyes violan el derecho a portar armas garantizado por la Segunda Enmienda. Además, critica el uso del término «alta capacidad» en la normativa estatal, calificándolo de «retórica politizada». Los abogados del DOJ sostienen que, debido a la popularidad de armas semiautomáticas como el AR-15, un cargador de 15 balas debería considerarse de «capacidad estándar».
La violencia armada en EE.UU.: un problema sin solución
Los tiroteos masivos son una plaga global que solo Estados Unidos no ha logrado abordar adecuadamente. La violencia con armas en el país se ha normalizado hasta el punto de pasar casi desapercibida: en los primeros cinco meses de 2024, según datos del Gun Violence Archive, se registraron 145 tiroteos masivos que causaron 185 muertes y 561 heridos.
El AR-15: el rifle que define la violencia armada en EE.UU.
El AR-15, descrito por expertos como una «máquina para matar civiles», es un arma semiautomática cuya invención en 1954 por Eugene Stoner buscaba, irónicamente, «extinguir vidas humanas», según señala Colin Dickey en su análisis para The New Republic.
Aunque inicialmente fue rechazado por el ejército estadounidense por burocracia, su diseño modular y su adaptabilidad lo convirtieron en el rifle más vendido en EE.UU. Según una encuesta de Ipsos de 2022, alrededor de un tercio de los estadounidenses posee un arma, y uno de cada 20 adultos estadounidenses tiene un AR-15, según datos del Washington Post e Ipsos.
El rifle ha quedado indisolublemente ligado a la conciencia colectiva estadounidense debido a su uso en tiroteos masivos. De los 17 tiroteos más mortíferos en la historia del país, al menos 10 fueron cometidos con un AR-15 o un arma similar.
«A pesar de los intentos de los republicanos por presentar los esfuerzos demócratas para restringir el acceso a este tipo de armas como un ataque a la vida rural, la realidad es que la mayoría de los propietarios de AR-15 no viven en zonas rurales. El 48% reside en áreas suburbanas y el 24% en ciudades. Además, el 56% de sus dueños tienen ingresos anuales superiores a 100.000 dólares».