¿Se puede confiar en Sam Altman? Esta pregunta ha sido el eje central del juicio entre el CEO de OpenAI y Elon Musk en California esta semana. Los abogados de Musk sometieron a Altman a un intenso interrogatorio sobre sus relaciones laborales, incluyendo su breve destitución de OpenAI hace tres años por un consejo directivo desconfiado.
Steven Molo, principal abogado de Musk, citó testimonios de ejecutivos como Mira Murati, exdirectora de tecnología de OpenAI, quien afirmó que Altman tenía la costumbre de "crear caos", diciendo una cosa a una persona y lo contrario a otra. Además, Molo hizo referencia a una investigación de The New Yorker de abril en la que fuentes cercanas a Altman lo describieron como una persona con una ambición desmedida por el poder.
Los mensajes de texto desesperados que Altman envió a Murati en 2023, suplicando por su puesto, recordaron a la forma en que su equipo describió la salida explosiva de Musk de OpenAI en 2018, tras una lucha de poder por el control de la empresa. Los abogados de Altman presentaron la demanda de Musk en 2024 como un acto de retaliación, sin fundamento en la supuesta misión original de OpenAI: avanzar en la IA para beneficiar a la humanidad, sin restricciones por la necesidad de generar beneficios económicos.
Musk argumenta que OpenAI abandonó sus valores en busca de ganancias y que, por ello, debería devolver 150.000 millones de dólares a su brazo sin ánimo de lucro. Sin embargo, el juicio parece centrarse más en la percepción pública que en los hechos concretos del caso.
Los pocos avances en el juicio han servido para desmontar la imagen cuidadosamente construida de OpenAI y de Altman. Los abogados de Musk buscaban respuestas poco convincentes, como "No lo recuerdo" o "No puedo decir cómo piensan los demás", para poner en duda su credibilidad. Incluso en un intercambio revelador, Molo preguntó:
Molo: «¿Eres completamente digno de confianza?»
Altman: «Creo que sí».
Molo: «¿No sabes si eres completamente digno de confianza?»
Altman: «Modificaré mi respuesta: sí».
El público no necesita creer que Musk tenga razón; basta con que perciba que Altman miente con frecuencia. De hecho, gran parte del trabajo ya está hecho: según una encuesta nacional de NBC News de marzo, el 57% de los votantes registrados considera que los riesgos de la IA superan sus beneficios. Altman, como rostro más visible del sector, ha sido objeto de dos ataques separados a su domicilio en solo tres días el mes pasado.
A medida que los argumentos finales se acercan y el jurado comienza a deliberar la próxima semana, el resultado del juicio podría ser irrelevante. El daño a la reputación de Altman ya está en marcha.