La innovación en CPG: ¿avance real o fachada comercial?

En el acelerado mundo de los bienes de consumo envasados (CPG), la innovación se ha convertido en un término sobreutilizado y malinterpretado. Durante la feria Expo West, la magnitud de novedades presentadas es abrumadora: desde alimentos con mayor contenido proteico hasta superalimentos de moda. Sin embargo, surge una pregunta crítica: ¿cuánto de esto es auténtica innovación alimentaria y cuánto es marketing disfrazado de ingeniería?

El problema del ciclo de hype en CPG

El sector moderno de CPG destaca por generar expectación, pero rara vez crea valor duradero. Numerosas marcas emergen con el respaldo de capital riesgo y grandes presupuestos de marketing, solo para desaparecer en pocos años. Según estudios, entre el 70% y el 85% de los nuevos productos alimentarios y bebidas fracasan en sus primeros años de vida.

Esta volatilidad suele deberse a la falta de conocimiento tecnológico y operativo. Muchas marcas emergentes dependen casi exclusivamente de fabricantes externos (co-manufacturing), lo que les permite entrar en el mercado rápidamente, pero también implica que no controlan la tecnología subyacente ni los procesos de I+D. En consecuencia, la innovación se limita a ajustes superficiales en fórmulas para seguir tendencias, en lugar de transformar la forma en que producimos, consumimos y concebimos los alimentos.

Durante la Expo West, se observaron decenas de marcas que prometían beneficios saludables incrementales, pero la mayoría compartía una base de fórmula genérica co-manufacturada con mínimas modificaciones. En contraste, un reducido grupo de marcas con propósito demostró un control real sobre sus ingredientes y cadenas de suministro, apostando por alimentos mínimamente procesados con beneficios ambientales medibles.

«Cuando el marketing impulsa más que la ciencia, las marcas quedan atrapadas en un ciclo de hype que prioriza lo viral sobre lo esencial».

Tres principios para una innovación sostenible en CPG

1. Centrar la innovación en I+D sostenible

La verdadera innovación debe partir de esfuerzos en I+D alineados con la sostenibilidad, tanto ambiental como económica. Esto implica diseñar productos y procesos que reduzcan residuos, protejan la biodiversidad y fortalezcan la resiliencia del sistema alimentario, al tiempo que se crean modelos de negocio duraderos.

Poseer partes clave de la cadena de valor puede facilitar este objetivo, pero el fin no es el control por sí mismo, sino desarrollar la experiencia técnica y científica necesaria para crear alimentos mínimamente procesados, nutricionalmente sólidos y que mejoren realmente los hábitos de consumo.

2. Priorizar el propósito sobre la novedad

Los sistemas de retail y financiero en EE.UU. suelen premiar la novedad sobre la permanencia, confundiendo a los consumidores y ofreciendo opciones que no siempre cumplen con lo prometido en el empaque. La innovación sostenible exige que las marcas se mantengan fieles a su propósito central en lugar de perseguir ingredientes de moda o tendencias pasajeras.

Esto significa abordar desafíos sistémicos como el desperdicio de alimentos, la pérdida de biodiversidad, la economía circular y la transición proteica, en lugar de limitarse a añadir el siguiente ingrediente «estrella».

3. Simplificar la cadena de valor

La intermediación excesiva añade costes, complejidad e ineficiencia, perjudicando tanto a consumidores como a productores. Al apoyar a marcas que combinan propósito con experiencia tecnológica, el sector puede crear vías más directas y eficientes desde el origen hasta el consumidor final.

Conclusión: innovación con impacto real

El sector de CPG necesita romper el ciclo de hype y apostar por una innovación que trascienda lo superficial. Solo mediante la inversión en I+D sostenible, el compromiso con un propósito claro y la simplificación de la cadena de valor se podrá construir un futuro alimentario más saludable y resiliente.