El director del FBI, Kash Patel, perdió los nervios cuando una de sus botellas personalizadas de bourbon desapareció durante un viaje oficial. Según una investigación de The Atlantic, Patel suele viajar acompañado de un lote de botellas de Woodford Reserve con su nombre grabado: «Kash Patel FBI Director», junto al escudo del FBI y una versión estilizada de su nombre, «Ka$h». Algunas incluso incluyen su firma y el número nueve, en alusión a su posición en la línea de directores del organismo.
El incidente ocurrió en marzo durante un «seminario de formación» en el centro de entrenamiento del FBI en Quantico, Virginia, impartido por atletas de la UFC. Según fuentes consultadas por la revista, al menos una botella desapareció, lo que desencadenó una reacción desproporcionada por parte de Patel. «Se volvió una locura», declaró Kurt Siuzdak, un exagente del FBI que ha asesorado a agentes en temas legales.
Siuzdak reveló que varios agentes contactaron con él tras las amenazas de Patel de someter al personal a un polígrafo y emprender acciones legales por la botella perdida. «Los abogados me llamaron preocupados por cómo manejar la situación», añadió. El exagente, con más de 20 años de carrera en el FBI, advirtió a los empleados actuales: «Les digo que huyan de él».
La publicación de The Atlantic coincide con la noticia de que el FBI está investigando a su propia periodista, Sarah Fitzpatrick, por un reportaje anterior en el que se afirmaba que Patel bebía en exceso, retrasaba operaciones urgentes y era difícil de localizar. Tras la difusión de ese artículo, Patel interpuso una demanda por difamación valorada en 250 millones de dólares contra la revista, alegando que contenía «falsedades evidentes» para dañar su reputación. Fitzpatrick aseguró que, desde entonces, más fuentes se han puesto en contacto con ella para hablar sobre el liderazgo de Patel.