La presión sobre los mandos intermedios
Antes incluso de la irrupción de la inteligencia artificial, el puesto de mando intermedio se había convertido en un camino seguro hacia el agotamiento y la frustración. Según datos de Gallup, desde 2013 el número medio de subordinados directos por supervisor ha aumentado casi un 50%, alcanzando los doce empleados. Sin embargo, menos de un tercio de estos gestores se sienten comprometidos con su trabajo, y más de una cuarta parte planea abandonar su puesto.
La IA como amenaza y oportunidad
La inteligencia artificial, envuelta en promesas de productividad, ha añadido una capa más de complejidad a la ya difícil situación de los mandos intermedios. Mientras los ejecutivos ven en la IA una herramienta para optimizar recursos, los empleados de base oscilan entre el miedo a ser reemplazados y el uso indiscriminado de estas tecnologías. Los mandos intermedios, atrapados entre las directrices corporativas sobre IA (o la falta de ellas) y los experimentos descontrolados de sus equipos, se enfrentan a un escenario cada vez más insostenible.
¿Puede la IA eliminar a los mandos intermedios?
Algunos líderes tecnológicos, como Jack Dorsey (cofundador de Block), ven en la IA una oportunidad para prescindir de estos puestos. Tras despedir al 40% de su plantilla, Dorsey argumentó en un blog que la automatización hará obsoletos a los mandos intermedios. En el podcast Long Strange Trip de Sequoia Capital, propuso reducir las capas de gestión de cinco a dos o tres, con el objetivo final de que sus 6.000 empleados reporten directamente a él. Una idea que, en la práctica, recuerda más a un ejercicio de magia corporativa que a una estrategia viable.
«La historia demuestra que los mandos intermedios son esenciales para la coordinación y la ejecución eficiente en organizaciones complejas».
— Experto en gestión organizacional
El caos en Meta: un ejemplo de los riesgos de la IA sin control
Empresas como Meta han invertido grandes sumas en atraer a expertos en IA, mientras los mandos intermedios se ven obligados a implementar herramientas que evolucionan más rápido que los propios proyectos. Ethan, un empleado de Meta que prefiere no revelar su apellido, describe el caos en 2025: «Mi departamento se restructuró seis veces en seis meses. Tuve un nuevo jefe cada 30 días, y ninguno sabía cuál era el objetivo final». La presión por utilizar herramientas internas de IA para revisar riesgos en productos en desarrollo generó un entorno de trabajo insostenible.
¿Es realista eliminar los mandos intermedios?
La idea de prescindir de los mandos intermedios no es nueva. Shyam Sankar, CTO de Palantir, argumentó en Fox News que «la IA puede eliminar la burocracia al concentrar el poder en pocas manos». Sin embargo, esta visión ignora el papel clave que desempeñan estos profesionales en la coordinación, la comunicación y la ejecución de estrategias. Eliminarlos sin una estructura alternativa sólida podría llevar al colapso operativo en empresas de cualquier tamaño.
La historia militar ofrece un ejemplo revelador: figuras como Dwight Eisenhower dependieron en gran medida de mandos intermedios (sargentos, tenientes, capitanes) para ganar la Segunda Guerra Mundial. Reducir estas capas sin una alternativa viable sería como eliminar a los linieros en el fútbol americano para ahorrar en salarios: una estrategia que, a largo plazo, solo genera caos.
Conclusión: ¿Adaptación o desaparición?
La IA no va a desaparecer, pero tampoco eliminará por completo la necesidad de mandos intermedios. Su supervivencia dependerá de su capacidad para reinventarse: adoptando herramientas de IA como asistentes en lugar de como amenazas, y enfocándose en habilidades humanas como la empatía, la resolución de conflictos y la toma de decisiones estratégicas. Las empresas que logren integrar la IA de manera equilibrada, sin descuidar el factor humano, serán las que prosperen en esta nueva era laboral.