Medidas para debilitar, pero no eliminar, la conexión entre gas y electricidad
El Gobierno del Reino Unido ha presentado un paquete de iniciativas para impulsar las energías limpias ante la crisis energética desencadenada por el conflicto en Irán. La guerra ha disparado los precios de los combustibles fósiles, y el encarecimiento del gas está elevando los costes de la electricidad, especialmente en países como el Reino Unido.
Entre las propuestas, destaca el objetivo de "romper el vínculo entre los precios del gas y la electricidad", aunque sin adoptar cambios radicales en el mercado eléctrico británico. Hasta ahora, se especulaba con medidas drásticas, como incluir las centrales de gas en una reserva estratégica. Sin embargo, el Ejecutivo opta por un enfoque más gradual con dos medidas clave:
- Incremento del "impuesto a los generadores de electricidad": A partir del 1 de julio de 2026, se elevará este gravamen —un impuesto sobre beneficios extraordinarios de plantas renovables y nucleares antiguas— para destinar parte de los ingresos a limitar las facturas energéticas.
- Fomento de contratos a precio fijo: Se incentivará a proyectos renovables más antiguos a firmar acuerdos con precios estables, protegiendo así a familias y empresas de las subidas cuando los precios del gas se disparen.
Reacciones mixtas a las propuestas
Las medidas han recibido valoraciones encontradas. Un investigador de Carbon Brief las califica como "un gran avance en política energética", aunque advierte de que su impacto podría ser "relativamente modesto". Otro experto señala que, pese a que los titulares sugieren un cambio radical, "la realidad es más incremental".
¿Por qué los precios de la electricidad dependen del gas?
En mercados como el británico, italiano y otros europeos, el precio de la electricidad suele determinarse por el coste de las centrales de gas debido al sistema de "precio marginal". Este mecanismo establece que el precio final lo marca la última tecnología necesaria para cubrir la demanda, que suele ser el gas cuando hay escasez de otras fuentes.
Por tanto, cada vez que el gas se encarece —como ocurrió tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 o los ataques de EE.UU. e Israel a Irán en febrero de 2026—, los precios de la electricidad se disparan. No obstante, la expansión de las energías limpias ya está reduciendo esta dependencia. En el Reino Unido, por ejemplo, los precios mayoristas de la electricidad han sido más bajos que en Italia gracias al aumento de renovables, y la diferencia es aún mayor con España, donde el crecimiento de la eólica y la solar ha "reducido la influencia del carbón y el gas", según el think tank Ember.
¿Qué no se incluye en las propuestas?
Aunque el Gobierno británico habla de "romper el vínculo", las medidas anunciadas no eliminan por completo la relación entre gas y electricidad. Entre las opciones descartadas destacan:
- No se nacionalizarán las centrales de gas ni se crearán reservas estratégicas.
- No se reformará el sistema de precios marginales, que sigue siendo el principal mecanismo de fijación de tarifas.
- No se establecerán topes permanentes a los precios del gas, sino ayudas temporales vinculadas a los ingresos por el impuesto a los generadores.
Impacto esperado: ¿una solución temporal o un cambio estructural?
Los expertos coinciden en que las medidas podrían aliviar la presión sobre los consumidores a corto plazo, pero su efecto a largo plazo dependerá de la velocidad a la que se desplieguen las energías renovables y nucleares. Mientras tanto, el Gobierno británico insiste en que el plan es un paso necesario para "proteger a las familias y empresas de la volatilidad del mercado energético".
"Es un avance importante, pero insuficiente para resolver la dependencia del gas en el sistema eléctrico. Se necesita una transición más ambiciosa hacia las renovables" — Investigador de Carbon Brief.
Contexto: la transición energética en Europa
La crisis energética ha acelerado los planes de descarbonización en la UE. Países como España y Alemania ya han reducido su consumo de gas gracias a la expansión de la eólica y la solar. Sin embargo, el Reino Unido aún depende en un 40% de centrales de gas para generar electricidad, según datos de 2025. Las nuevas medidas buscan reducir esta dependencia sin comprometer la estabilidad del suministro.