El 28 de abril de 2015, el Tribunal Supremo de Estados Unidos abordó uno de los casos más trascendentales de su historia: Obergefell contra Hodges. Este litigio, que agrupaba demandas de varios estados, cuestionaba la constitucionalidad de las leyes que prohibían el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Durante la sesión, los magistrados escucharon los argumentos de ambas partes. Los demandantes, representados por abogados como Mary Bonauto, defendieron que estas prohibiciones violaban la Cláusula de Protección Igualitaria de la Decimocuarta Enmienda de la Constitución estadounidense. Por su parte, los estados implicados, liderados por Ohio, Michigan, Kentucky y Tennessee, argumentaron que el matrimonio debía definirse como la unión entre un hombre y una mujer, basándose en tradiciones y en la preservación de la familia tradicional.
El caso, que combinaba cuatro demandas separadas, se centró en si los estados podían negar el reconocimiento a los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados en otros estados donde eran legales. La resolución de este debate tendría un impacto histórico en los derechos LGBTQ+ en Estados Unidos.
¿Por qué fue importante este caso?
Obergefell contra Hodges no solo cuestionaba la definición legal del matrimonio, sino que también ponía en tela de juicio la igualdad de derechos para las parejas del mismo sexo. La decisión final del Tribunal Supremo, emitida el 26 de junio de 2015, legalizó el matrimonio igualitario en todo el país, marcando un antes y un después en la lucha por los derechos civiles en EE.UU.