El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha emitido una orden que suspende temporalmente la decisión del Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito, que bloqueaba una regulación de la Agencia de Alimentos y Medicamentos (FDA) de 2023. Esta norma permitía a los médicos recetar la píldora abortiva mifepristona mediante telemedicina.

La orden, emitida el pasado martes por la noche, se produce tras la expiración de una suspensión administrativa previa dictada por el juez Samuel Alito. Los magistrados Clarence Thomas y Alito votaron en contra de la medida, mientras que el resto del tribunal no registró disidencias. Según lo habitual en estos casos, la decisión en el caso Danco Laboratories v. Louisiana mantiene en suspenso la sentencia del tribunal inferior hasta que se resuelva la apelación o se presente una petición de certiorari.

La resolución no resulta sorprendente, ya que el Quinto Circuito basó su fallo en argumentos cuestionables, como una teoría de legitimación procesal agresiva y especulativa por parte de Luisiana, y en un razonamiento defectuoso extraído de una opinión previa que ya había sido anulada. Además, los fabricantes del fármaco presentaban dos motivos sólidos para solicitar la suspensión: el bloqueo de una regulación federal y la alta probabilidad de que prevalezcan en el fondo del asunto.

Sin embargo, los jueces Thomas y Alito argumentaron en sus disidencias que los fabricantes no habían demostrado un perjuicio irreparable suficiente. En concreto, señalaron que la ley federal Ley Comstock ya prohíbe el envío de abortivos por correo, lo que, en su opinión, restaba peso a las preocupaciones sobre la reducción de ventas o la dificultad para acceder al fármaco en estados donde sí está permitido.

Un aspecto destacado del fallo es la ausencia de intervención del gobierno federal. A diferencia de lo habitual, la Administración no solicitó la suspensión ni presentó un escrito apoyando a la FDA. Esto ha generado debate sobre si el bloqueo de una regulación federal debe considerarse automáticamente un perjuicio irreparable, especialmente cuando el propio gobierno no lo alega. Este no es el primer caso en el que la FDA opta por no defender una de sus regulaciones ante tribunales cuestionables, como ocurrió en el caso American Association of Pediatrics v. FDA, donde un tribunal de distrito aceptó una reclamación de legitimación cuestionable y obligó a la agencia a regular los productos de vapeo de manera más estricta.

Aunque la orden del Supremo evita cambios inmediatos en el acceso a la mifepristona, el caso podría regresar al alto tribunal en un futuro próximo, posiblemente incluso en el próximo mandato. La decisión final dependerá de cómo se resuelvan los argumentos sobre la legitimación procesal y la interpretación de la normativa federal.

Fuente: Reason