El 15 de mayo de 2000, el Tribunal Supremo de Estados Unidos emitió un fallo histórico en el caso Estados Unidos contra Morrison, declarando inconstitucional la Ley contra la Violencia de Género (Violence Against Women Act, VAWA).
La sentencia, adoptada por una mayoría de 5 a 4, estableció un precedente clave sobre los límites del poder federal para regular delitos que, en principio, son competencia de los estados. Los magistrados determinaron que el Congreso había excedido su autoridad al permitir que las víctimas de violencia de género presentaran demandas civiles en tribunales federales.
El caso surgió tras la violación de Christy Brzonkala, una estudiante de la Universidad Tecnológica de Virginia, quien demandó a sus agresores y a la universidad bajo la VAWA. El Tribunal Supremo, sin embargo, falló en contra de Brzonkala, argumentando que la ley violaba la Cláusula de Comercio y la Decimocuarta Enmienda de la Constitución estadounidense.
Esta decisión reforzó el principio de que el gobierno federal no puede intervenir en asuntos que, según la Constitución, corresponden a los estados, a menos que exista una conexión clara con el comercio interestatal.
El fallo tuvo un impacto duradero en la jurisprudencia estadounidense, limitando futuras iniciativas legislativas federales en áreas como la violencia de género y otros delitos locales.