El 25 de abril de 1938, el Tribunal Supremo de Estados Unidos emitió un fallo histórico en el caso United States v. Carolene Products, una decisión que marcó un antes y después en la jurisprudencia estadounidense. El veredicto, que confirmó la constitucionalidad de una ley federal que regulaba la venta de leche adulterada, reforzó el poder del gobierno para intervenir en la economía bajo la Cláusula de Comercio de la Constitución.

El caso surgió tras la aprobación de la Ley de Control de Productos Lácteos de 1935, que prohibía la venta interestatal de leche con ingredientes no autorizados. Carolene Products, una empresa que distribuía leche con aceite vegetal añadido, fue acusada de violar esta normativa. Aunque la compañía argumentó que la ley excedía los poderes federales, el Tribunal Supremo, por unanimidad, respaldó la medida.

La sentencia, redactada por el juez Harlan F. Stone, incluyó una de las notas a pie de página más influyentes en la historia del derecho constitucional. En ella, el juez Stone sugirió que los tribunales deberían aplicar un escrutinio más estricto a las leyes que afectaran a derechos fundamentales, como la libertad de expresión o la igualdad racial, mientras que las regulaciones económicas merecían un nivel de revisión menor. Este razonamiento sentó las bases para el análisis de escrutinio racional, un principio que sigue vigente hoy en día.

El fallo en United States v. Carolene Products no solo consolidó la autoridad federal para regular actividades económicas, sino que también introdujo un marco legal que influyó en casos posteriores sobre derechos civiles y libertades individuales. Su legado perdura en la jurisprudencia estadounidense, donde sigue siendo citado como precedente clave en debates sobre el equilibrio entre el poder gubernamental y los derechos individuales.

Fuente: Reason