La rugosidad de la nieve antártica: un factor clave en el clima polar
La superficie de nieve y hielo de la Antártida desempeña un papel fundamental en el intercambio de calor y humedad entre el continente y la atmósfera. Un parámetro esencial para entender este proceso es la longitud de rugosidad aerodinámica (zo), que mide la aspereza del terreno. Superficies más irregulares, como los sastrugi (crestas y surcos formados por el viento), interactúan con mayor intensidad con el aire, influyendo en el movimiento de la nieve, el deshielo y las condiciones ambientales locales.
Un desafío para los modelos climáticos
Aunque su relevancia es indiscutible, la zo suele tratarse como un valor único y constante en grandes áreas dentro de los modelos del sistema terrestre. Esto se debe, en parte, a la dificultad para medirla con precisión. Sin embargo, un nuevo estudio demuestra que esta aproximación simplificada puede estar lejos de la realidad.
Avances con tecnología de drones
En un trabajo pionero, el equipo liderado por Zheng et al. (2026) ha utilizado fotogrametría oblicua con drones para analizar la variabilidad de la zo a pequeña escala en la estación Qinling, en la Antártida Oriental. Los resultados revelan que la rugosidad aerodinámica no es estática, sino que fluctúa significativamente según:
- El tipo de superficie (nieve virgen, sastrugi, hielo, etc.).
- La escala de medición aplicada.
- El modelo utilizado para calcularla.
- Las condiciones meteorológicas reinantes.
Hallazgos clave: la rugosidad cambia con el tiempo
Uno de los descubrimientos más relevantes es la respuesta compleja de la microtopografía superficial a eventos meteorológicos. Por ejemplo, en zonas de sastrugi:
La zo puede variar en un orden de magnitud a lo largo del tiempo: aumenta tras nevadas y disminuye con vientos fuertes.
Este patrón sugiere que la rugosidad no es un parámetro fijo, sino dinámico, y que su variabilidad debe incorporarse en los modelos climáticos para mejorar su precisión.
Implicaciones para la ciencia polar
Los resultados subrayan la necesidad de capturar la rugosidad superficial a escala fina para modelar con exactitud las interacciones entre la nieve y la atmósfera en la Antártida. Esto podría tener un impacto directo en:
- La mejora de los modelos meteorológicos y climáticos para regiones polares.
- Una mejor comprensión de los procesos de acumulación y fusión de la nieve.
- La optimización de predicciones sobre el cambio climático en la Antártida.
Detalles del estudio
El trabajo, publicado en el Journal of Geophysical Research: Earth Surface, se basa en datos recopilados mediante drones en la estación Qinling. Los autores destacan que la variabilidad observada es resultado de la combinación de factores como la deposición de nieve, la erosión eólica y la compactación del terreno.
Como señala Elizabeth Orr, editora asociada de la revista, "Estos hallazgos abren nuevas vías para refinar los modelos de interacción nieve-atmósfera y mejorar nuestra capacidad de predecir cambios en los ecosistemas polares".
Referencia del estudio
Zheng, Z., Zheng, L., Wang, K., Clow, G. D., & Cheng, X. (2026). UAV oblique imagery reveals order-of-magnitude changes in snow aerodynamic roughness length under shifting meteorological regimes at Qinling Station, East Antarctica. Journal of Geophysical Research: Earth Surface, 131, e2025JF008781. https://doi.org/10.1029/2025JF008781