La presidenta y directora ejecutiva de GLAAD, Sarah Kate Ellis, ha criticado con dureza la reciente revisión de las Directrices de TV para Padres llevada a cabo por la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), calificándola como un intento de «manipular los medios, erosionar la libertad de expresión y perjudicar a los estadounidenses LGBTQ+».
«Los padres deben tener voz en lo que ven sus hijos, y ya saben que ver a una persona LGBTQ+ en pantalla o en la vida real no causa ningún daño», declaró Ellis en un comunicado emitido el pasado miércoles. «Lo que sí perjudica es la injerencia del gobierno. Bajo el mandato de Brendan Carr, la FCC vuelve a intentar imponer qué se puede ver en televisión».
Ellis añadió: «La realidad es que el 23% de los estadounidenses menores de 30 años son LGBTQ+, y más de cinco millones de niños tienen padres o madres LGBTQ+. Las empresas de medios deben poder crear y emitir historias que reflejen a una cuarta parte de su audiencia sin interferencias de una agencia gubernamental con su propia agenda política anti-transgénero».
La directiva de GLAAD subrayó que esta revisión «va más allá de la televisión» y advirtió: «Se trata de decidir si una agencia gubernamental puede moldear la cultura, limitar el relato y socavar la libertad de expresión. Los estadounidenses deben alzar la voz presentando sus comentarios para rechazar este nuevo intento de la FCC, liderada por Brendan Carr, de manipular los medios, erosionar la libertad de expresión y perjudicar a los estadounidenses LGBTQ+».
El comunicado de Ellis se produjo horas después de que la FCC, dirigida por Carr, anunciara una revisión de las directrices de clasificación por edades para contenidos televisivos, alegando preocupaciones sobre si el sistema actual aborda adecuadamente los temas relacionados con la identidad de género.
En el comunicado de la FCC del pasado miércoles se afirmaba: «Recientemente, los padres han expresado su preocupación por el hecho de que temas controvertidos sobre identidad de género se incluyan o promuevan en programas infantiles sin proporcionar información clara o transparente a los progenitores». Más adelante, añadía: «En concreto, las directrices industriales que los padres utilizan clasifican como aptos para niños y jóvenes programas con personajes transgénero o no binarios, sin informar a las familias, lo que dificulta que los padres tomen decisiones informadas para sus hijos».
La FCC también indicó: «En línea con la visión del Congreso para el sistema de clasificación, buscamos comentarios sobre si el enfoque actual de la industria sigue proporcionando la información relevante que los padres necesitan hoy».
Este sistema de clasificación voluntario se estableció tras la aprobación de la Ley de Telecomunicaciones de 1996, que incluía la obligación de etiquetar los programas según su idoneidad para diferentes edades. Además, exigía a los fabricantes de televisores desarrollar tecnologías que permitieran a los padres bloquear contenidos violentos, sexuales o inapropiados según el sistema de clasificación.