La adaptación animada de 'Animal Farm' (1945), dirigida por Andy Serkis, convierte el clásico alegórico de George Orwell en una versión edulcorada y confusa. Mientras el libro original retrata la corrupción del poder con crudeza, esta película opta por un final feliz forzado, como si el director hubiera visto una mala película de Hollywood en lugar de leer la obra maestra de Orwell.

Orwell escribió una fábula sobre animales que se rebelan contra un granjero tiránico, solo para caer bajo el yugo de los cerdos, que replican los mismos abusos que pretendían erradicar. Una crítica mordaz a la Revolución Rusa y al totalitarismo, disfrazada de cuento infantil con animales antropomórficos. Serkis, sin embargo, suaviza el mensaje con cambios que desvirtúan su esencia.

La película mantiene la trama básica: los cerdos Snowball (Laverne Cox) y Napoleón (Seth Rogen) lideran la rebelión, mientras el caballo Boxer (Woody Harrelson) sufre la explotación hasta su trágico final. Incluso el icónico final, donde los animales no distinguen ya entre cerdos y humanos, se reproduce con fidelidad. Pero aquí termina la similitud con el libro.

Serkis introduce a Lucky (Gaten Matarazzo), un joven cerdo que actúa como guía para el público infantil, explicando en voz alta quiénes son los villanos y por qué. Un recurso condescendiente que, aunque no arruina la película, resta profundidad al mensaje. Además, la historia se traslada al presente, donde Napoleón —ahora inspirado en Donald Trump— manipula a las masas con falsedades y promesas vacías, reflejando los excesos del capitalismo moderno.

El problema no es la actualización del relato, sino la falta de convicción. Serkis y el guionista Nicholas Stoller convierten una sátira feroz en una comedia ligera, con un tono que oscila entre lo infantil y lo político sin encontrar un equilibrio. Los animales hablan, pero sus diálogos carecen de la mordacidad original. Los cerdos, en lugar de ser astutos manipuladores, parecen caricaturas de villanos, y el mensaje se diluye en un final que niega la tragedia del libro.

Aunque la animación es pulcra y el reparto de voces —que incluye a estrellas como Rogen, Cox y Harrelson— es sólido, 'Animal Farm' pierde el alma de la obra de Orwell. No es una adaptación fallida, pero sí una versión edulcorada que prioriza el entretenimiento sobre la reflexión. Para quienes busquen el mensaje original, seguirán recurriendo al libro. Para los demás, quedará la sensación de haber visto una película con buenas intenciones, pero sin el coraje de su material de origen.

Fuente: The Wrap