La secretaria de Trabajo de Estados Unidos, Lori Chavez-DeRemer, ha presentado su dimisión tras una serie de acusaciones de mala conducta que incluían consumo de alcohol en el trabajo, una relación extramatrimonial con un miembro de su equipo de seguridad y el uso de viajes oficiales para fines personales.
Steven Cheung, director de Comunicaciones de la Casa Blanca, anunció la noticia en su perfil de X, donde elogió su labor al frente del Departamento de Trabajo y confirmó que Keith Sonderling, actual secretario adjunto, asumirá el cargo de forma interina.
Chavez-DeRemer, excongresista republicana por Oregón conocida por su apoyo a políticas pro-sindicatos, fue una elección inusual para un gobierno republicano. Antes de unirse a la administración Trump, impulsó legislaciones como la Ley PRO, que buscaba dificultar la clasificación de trabajadores como autónomos y eliminar las leyes de derecho al trabajo en varios estados.
Su salida se produce tras una investigación interna por parte del inspector general del Departamento de Trabajo, que también involucraba a su marido, acusado de conductas sexuales inapropiadas contra personal femenino del departamento. Según Politico, mensajes de texto entre su marido y su padre con miembros de su equipo habrían sido la última gota que precipitó su dimisión.
En su declaración en X, Chavez-DeRemer afirmó estar orgullosa de los avances logrados durante su mandato, destacando su compromiso con los trabajadores estadounidenses y la reducción de la brecha entre empresas y sindicatos.
Con esta dimisión, Chavez-DeRemer se convierte en la tercera secretaria del gabinete en abandonar la segunda administración de Trump, tras las salidas de Kristi Noem (Seguridad Nacional) y Pam Bondi (Justicia).