En las colinas de Reno (Nevada), entre campos de paneles solares, se alza un centro de datos que no solo no dispara la factura eléctrica de sus vecinos, sino que prescinde casi por completo de la red tradicional. La instalación, desarrollada por Crusoe y alimentada por energía solar y cientos de baterías recicladas de vehículos eléctricos, representa un avance clave en un momento en que los centros de datos están disparando la demanda energética y generando rechazo político por su impacto en el medio ambiente y los costes eléctricos.

Esta solución innovadora es obra de Redwood Materials, la empresa de 6.000 millones de dólares fundada y dirigida por JB Straubel, ex-CTO de Tesla. Su visión surgió al detectar el potencial oculto en las baterías usadas de coches eléctricos: en lugar de reciclarlas por completo, optaron por aprovechar su energía residual para crear sistemas de almacenamiento masivo, baratos y de rápida implementación.

«Detesto el desperdicio. Como ingeniero, me duele ver cómo se desaprovecha un recurso que aún tiene valor», declaró Straubel. «Era evidente que había que buscar una alternativa mejor. Había que escalar esta idea antes de que otros lo hicieran».

La oportunidad llegó en el momento perfecto. El mercado de almacenamiento energético está en auge: en 2023, EE.UU. añadió un récord de 18,9 gigavatios de capacidad, suficiente para abastecer a entre 15 y 20 millones de hogares. California batió su propio récord al cubrir el 43% de su demanda eléctrica con baterías en un solo día. Y las previsiones apuntan a que, para 2027, esta capacidad crecerá más de un 50%, impulsada por la necesidad de almacenar energías renovables y por la creciente demanda de electricidad de los nuevos centros de datos.

Mientras algunos operadores de centros de datos planean recurrir a nuevas plantas de gas —que podrían emitir más contaminación que algunos países—, las baterías de Redwood ofrecen una alternativa limpia y económica. Para los desarrolladores de centros de datos, estas soluciones permiten:

  • Evitar largas esperas con las compañías eléctricas.
  • Cumplir con los requisitos del Gobierno de EE.UU., que exige que los nuevos proyectos generen su propia energía.
  • Reducir costes operativos y su huella de carbono.

Para las utilities (empresas eléctricas), representan un método más barato para almacenar energía renovable. En fábricas, pueden guardar energía cuando es más barata para usarla en horas punta. Redwood, respaldada por el flujo constante de baterías que Straubel anticipó, ya está desplegando cientos de megavatios-hora de sus sistemas, una capacidad que promete transformar el futuro energético.