Los ladrones han cambiado de estrategia: ya no intentan sifonear gasolina de los depósitos, sino que perforan agujeros en ellos para extraer el combustible. Este método destructivo se ha vuelto más común debido al alza en los precios del petróleo y a los avances en tecnología antirobo.

Las víctimas no solo pierden el combustible robado, sino que deben asumir costosas reparaciones. En algunos casos, el daño supera los 3.000 dólares, mientras que el valor del combustible sustraído apenas alcanza los 25 dólares.

¿Por qué los delincuentes optan por perforar los depósitos?

Los vehículos modernos incorporan sistemas antirobo sofisticados, como cuellos de llenado estrechos, válvulas internas y deflectores antisifón, que impiden el acceso al depósito mediante mangueras. Aunque estas medidas redujeron el robo tradicional, han empujado a los delincuentes a métodos más agresivos.

Según Lupes Armas, asesor de servicio en un taller de Los Ángeles, recibe al menos un caso semanal de depósito perforado. «Olvídense del sifón. Ahora perforan un agujero y dejan que la gasolina o el diésel fluyan a otro recipiente», explica.

Un caso real: de desayuno a pesadilla mecánica

Tasi Malala, un conductor de 31 años de Arizona, vivió en primera persona las consecuencias de este delito. Mientras repostaba su Toyota pickup en Scottsdale, notó que el combustible goteaba bajo el vehículo. «Miré debajo y salía gasolina a borbotones. Fue un caos», relató. El ladrón había dejado un agujero perfectamente redondo en el depósito, dejando a Malala con una factura de casi 3.000 dólares y sin su camioneta durante una semana.

El pasado: cuando el robo era más sencillo

En los años 70, los delincuentes introducían una manguera por el cuello de llenado para vaciar el depósito, un método que quedó retratado en películas y series de la época. Sin embargo, las regulaciones de emisiones y los avances en seguridad vehicular cerraron esa puerta.

Hoy, los sistemas de combustible están más sellados y protegidos, pero esto ha llevado a los ladrones a optar por la destrucción. La policía de Spokane detuvo recientemente a un hombre que, tras robar solo 25 dólares en gasolina, causó más de 2.000 dólares en daños a un vehículo.

¿Qué soluciones existen?

Aunque el seguro integral suele cubrir estos daños, los propietarios sin cobertura deben asumir el coste. Algunos expertos sugieren que, igual que surgieron dispositivos antirobo para catalizadores, pronto podrían popularizarse placas metálicas protectoras para depósitos de combustible.

Mientras tanto, las autoridades recomiendan revisar periódicamente el estado de los vehículos y, en la medida de lo posible, estacionarlos en zonas vigiladas.

Fuente: CarScoops