En los últimos años, el debate académico sobre si la Primera Enmienda de EE.UU. protege los contenidos generados por inteligencia artificial (IA) ha cobrado fuerza. Algunos expertos argumentan que estos outputs podrían estar amparados, al menos, por el derecho de los usuarios a recibir información y crear su propio discurso. Otros, en cambio, rechazan esta protección para los contenidos generados por IA.

La cuestión también se extiende a los creadores de programas de IA generativa: ¿tienen derecho a la libertad de expresión por los outputs que producen? Esta controversia ha generado reacciones diversas y plantea desafíos sin precedentes.

El estándar global de libertad de expresión y su impacto

Mientras avanza el debate sobre la Primera Enmienda y la IA generativa, es crucial considerar qué dice el estándar internacional de libertad de expresión al respecto. Este marco influirá directamente en las regulaciones nacionales y regionales sobre IA en todo el mundo. Además, los estándares de responsabilidad corporativa global exigen a las empresas respetar los derechos humanos en sus operaciones, lo que podría condicionar cómo las compañías que ofrecen servicios de IA generativa desarrollan sus actividades.

Estructura y conclusiones del artículo

El artículo de Evelyn Mary Aswad, publicado en el Journal of Free Speech Law, se divide en dos partes principales:

  • Parte I: Analiza el alcance del estándar global de libertad de expresión vigente.
  • Parte II: Examina la aplicación de este estándar a los contenidos generados por IA, tanto en contextos gubernamentales como empresariales.

La autora concluye que el estándar global de libertad de expresión protege el derecho de los individuos a buscar y recibir información de cualquier tipo, incluyendo los outputs de IA generativa. Además, si los usuarios humanos comparten estos contenidos como parte de su propio discurso, el estándar también ampara su derecho a difundir información.

En este sentido, cualquier intento gubernamental de restringir los outputs de IA generativa debe ajustarse a los límites que establece este derecho humano. Asimismo, las empresas que ofrecen servicios de IA generativa de propósito general deben respetar la libertad de expresión y otros derechos humanos en sus operaciones.

«El estándar global de libertad de expresión no solo protege a los hablantes humanos, sino también a quienes utilizan herramientas como la IA generativa para expresarse», señala Aswad.

Fuente: Reason