Graham define una 'victoria' ambigua en el conflicto con Irán

En una entrevista con Fox News, el senador republicano de Carolina del Sur, Lindsey Graham, presentó una visión controvertida sobre el desenlace de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Según Graham, la victoria se alcanzaría con la recuperación del control del Estrecho de Ormuz y la restauración de la estabilidad en la región, condiciones que existían antes de la administración Trump.

Graham afirmó:

«Estamos cerca de la victoria. Para mí, la victoria significaría recuperar la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz, degradar aún más la capacidad militar iraní con una respuesta contundente, amenazar con destruir la isla de Kharg y retirarnos, intentando restablecer la paz entre Israel y Arabia Saudí».

El senador añadió que el Estrecho de Ormuz es el único objetivo pendiente y elogió la estrategia militar de la administración Trump, calificándola como «brillante». Graham incluso llegó a asegurar que, si se recupera el control del estrecho, «el conflicto habrá terminado».

La paz entre Israel y Arabia Saudí, el 'sueño dorado' de Graham

Más allá de los intereses estratégicos de EE.UU., Graham destacó que el mayor triunfo sería la reconciliación entre Israel y Arabia Saudí, un logro que, según él, colocaría al presidente Trump en la historia como «el mayor pacificador».

La implicación de EE.UU. en el conflicto se remonta a una reunión celebrada el 11 de febrero en la Sala de Situaciones de la Casa Blanca, donde Trump, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y altos cargos militares y políticos estadounidenses y israelíes discutieron el plan de ataque contra Irán. Aunque mandos militares advirtieron que algunas propuestas de Netanyahu eran «farsas», Trump ya había decidido derrocar al régimen teocrático de Teherán.

El Departamento de Estado respalda la versión israelí, pero la Casa Blanca lo niega

El Departamento de Estado publicó un comunicado a finales del mes pasado en el que afirmaba que EE.UU. participaba en el conflicto a petición de Israel y en defensa colectiva, además de ejercer su derecho inherente a la autodefensa. Sin embargo, la Casa Blanca ha desmentido repetidamente esta narrativa, insistiendo en que Israel no influyó en la decisión de Trump de involucrar a EE.UU. en otra impopular guerra en Oriente Medio.

Balance de la guerra: ¿qué se ha logrado realmente?

Tras más de nueve semanas de conflicto, los resultados son cuestionables. Según datos oficiales, EE.UU. ha invertido al menos 25.000 millones de dólares (aunque algunas estimaciones superan los 70.000 millones). El bloqueo del Estrecho de Ormuz ha generado una crisis energética global, dañado alianzas estratégicas y paralizado el comercio internacional.

Aunque EE.UU. e Israel han causado miles de víctimas civiles iraníes y destruido infraestructuras clave, no se ha logrado debilitar las capacidades nucleares de Irán. Además, el conflicto ha cobrado la vida de 13 soldados estadounidenses y ha disparado el coste de vida en todo el mundo, agravando las tensiones diplomáticas, especialmente con aliados históricos de Washington.

En este contexto, la definición de 'victoria' propuesta por Graham —basada en objetivos tácticos y no en logros estratégicos— genera escepticismo entre analistas y la comunidad internacional.