Cuando vi por primera vez el tráiler de Los detectives ovejeros, experimenté algo que, con el tiempo, entendí como una reacción casi universal. Hugh Jackman, interpretando a George, un bondadoso pastor, leía misterios de asesinato a un rebaño de ovejas animadas con un realismo asombroso. La premisa me pareció extraña, pero también encantadora.
Sin embargo, todo cambió cuando descubrí que George aparecía asesinado en la trama y que su rebaño se veía obligado a resolver el crimen. La idea me dejó perplejo. Más tarde, al ver a Emma Thompson como una abogada de herencias elegante y astuta que revelaba la enorme fortuna de George, me pregunté cómo había convencido a la actriz para participar en semejante proyecto. Y cuando una oveja le confesó a otra que, en realidad, era «un detective ovejero», la frase me pareció ridícula. El título de la película, Los detectives ovejeros, me hizo reír: ¿qué nombre más falso para una película que, a simple vista, parecía artificial?
Pero Los detectives ovejeros no se me quitó de la cabeza. Mientras caminaba por la calle, la frase «detectives ovejeros» surgía en mi mente y me hacía sonreír. Cuando un amigo me propuso ver una película juntos, sugerí esta como broma, pero me sorprendió sentir una punzada de decepción cuando rechazó la idea y optamos por dar un paseo. Poco después, comenzaron a llegar rumores: historias en Instagram de conocidos que confesaban haber llorado con esta misma película.
Alguien, incluso, se ofreció a acompañarme a verla por lástima, pues no paraba de mencionarla. Finalmente, esta semana me encontré en una sala de cine a las dos de la tarde, rodeado de un grupo de jubilados. Dos horas después, salí con los ojos rojos y la certeza de que, como muchos otros, había subestimado Los detectives ovejeros. El velo había caído: se trata de una película maravillosa, y Emma Thompson no habría prestado su talento a cualquier proyecto.
¿Que si Los detectives ovejeros retrata con exactitud cómo es ser una oveja? La respuesta es no. Pero ese no es su objetivo. La película no trata sobre ovejas, sino sobre detectives ovejeros, y cumple con creces su cometido.