La primera ronda del Draft de la NFL dejó varias sorpresas, pero ninguna tan llamativa como la decisión de los Rams de Los Ángeles al seleccionar al quarterback Ty Simpson en el puesto número 13. Aunque el equipo ya había especulado con su nombre, la elección ha generado más dudas que entusiasmo.

Los expertos le otorgaron una calificación de C+ a esta elección, no porque Simpson sea un mal jugador, sino porque la estrategia parece más un movimiento a largo plazo que una apuesta inmediata. Los Rams, un equipo construido para competir ahora, podrían haber optado por reforzar su plantilla con jugadores como Makai Lemon o Kenyon Sadiq, que habrían fortalecido su ataque aéreo o su defensa.

La confusión creció tras el Draft cuando el entrenador Sean McVay mostró una expresión de descontento durante las declaraciones del gerente general Les Snead, quien elogió a Simpson. Aunque podría tratarse de su típica expresión seria, el gesto no pasó desapercibido.

En su rueda de prensa posterior al Draft, McVay evitó mostrar entusiasmo por la elección. Sus palabras, más propias de un jugador de rondas posteriores que de un pick de primera ronda, dejaron dudas sobre si realmente apoya la decisión:

«Hemos hablado de la importancia de Jimmy [Garoppolo]. Poder añadir a alguien cuyo rendimiento podemos evaluar, con conceptos que se traducen en nuestro sistema, como leer con los pies o el juego de movimiento. Ryan Grubb [coordinador ofensivo de Alabama] hace cosas muy similares a cómo operamos nosotros, lo que facilita la evaluación».

Los aficionados y analistas señalan que, en el momento de la elección, los Rams podrían haber optado por refuerzos más inmediatos, como el safety Dillon Thieneman, que habría mejorado la secundaria. La incertidumbre sobre si Simpson será una apuesta acertada o un error solo se resolverá en dos años, pero las dudas ya están sobre la mesa.

Fuente: SB Nation