La industria tecnológica ha fracasado en ocultar el impacto ambiental de los centros de datos de inteligencia artificial (IA), que consumen cantidades masivas de energía. Ante una red eléctrica estadounidense envejecida y sobrecargada, los magnates tecnológicos están recurriendo a soluciones energéticas propias, a menudo con consecuencias graves.
Un ejemplo reciente es el centro de datos de xAI, propiedad de Elon Musk, en Memphis (Tennessee), que ha sido denunciado por la NAACP por contaminar el aire con generadores de metano portátiles, generando una demanda por violación de normas de calidad del aire.
En un giro inesperado, Oracle, dirigida por el multimillonario Larry Ellison, ha anunciado la cancelación de una central de gas natural planeada para alimentar su proyecto "Júpiter" en Nuevo México. Según Business Insider, la decisión llega tras la negativa de la Comisión Federal Reguladora de Energía (FERC) y la Oficina de Tierras del Estado de Nuevo México a autorizar la construcción de un nuevo gasoducto para suministrar combustible a la instalación.
Una alternativa menos contaminante, pero no inocua
En lugar de gas natural, Oracle se asociará con Bloom Energy, especializada en celdas de combustible de óxido sólido. Estas tecnologías convierten la energía química directamente en electricidad sin combustión, reduciendo emisiones. Sin embargo, los expertos señalan que la solución dista de ser limpia.
Las estimaciones iniciales situaban las emisiones anuales de Project Jupiter en más de 14 millones de toneladas de CO₂, superando las emisiones combinadas de las ciudades de Albuquerque y Las Cruces. Aunque el cambio a celdas de combustible reduciría la contaminación en un 30% —hasta unos 10 millones de toneladas anuales—, sigue siendo un impacto ambiental significativo.
«No estoy seguro de que esto sea la solución de energía limpia que pretenden vender».
Kacey Hovden, abogada del New Mexico Environmental Law Center
¿Son los centros de datos el nuevo «tabaco» del siglo XXI?
La comparación no es exagerada. Aunque existen métodos para mitigar su impacto —como filtros o energías renovables—, ningún centro de datos está exento de consecuencias ambientales. La demanda energética de la IA está obligando a replantear modelos tradicionales, pero las soluciones actuales siguen siendo insostenibles a largo plazo.
Este caso refleja una tendencia preocupante: la industria tecnológica prioriza el crecimiento sobre la sostenibilidad, incluso cuando las regulaciones y la opinión pública lo impiden. Oracle, que inicialmente apostó por el gas natural, se ve ahora obligada a buscar alternativas menos dañinas, aunque insuficientes.
El futuro de los centros de datos en EE.UU.
La cancelación de proyectos como el de Oracle subraya los desafíos de un sector en expansión. Según informes recientes, casi la mitad de los centros de datos previstos para abrir en EE.UU. este año han sido cancelados o retrasados, en parte por la falta de infraestructura energética y la presión regulatoria.
Mientras la IA avanza a ritmo acelerado, la industria enfrenta un dilema: ¿cómo satisfacer su voraz demanda energética sin destruir el medio ambiente? Por ahora, las respuestas siguen siendo insuficientes.