Un manifiesto que redefine el papel de la tecnología en la sociedad
Palantir, la empresa de inteligencia y contratación militar dirigida por el controvertido CEO Alex Karp, ha vuelto a situarse en el centro del debate tras difundir un resumen de 22 puntos de su libro La República Tecnológica. Publicado hace 14 meses, este documento expone una visión radical sobre el futuro de Occidente, la seguridad nacional y el uso de la inteligencia artificial, generando reacciones desde el asombro hasta la indignación.
¿Qué propone el manifiesto de Palantir?
- Servicio militar obligatorio universal: Karp aboga por imponer el servicio nacional como un deber para todos los ciudadanos, una idea que choca con los valores democráticos tradicionales.
- Fin de la contención de Alemania y Japón: Propone eliminar las restricciones impuestas tras la Segunda Guerra Mundial, lo que podría interpretarse como un llamado a mayor militarización.
- Poder duro sobre valores morales: Defiende priorizar la fuerza militar y la coerción sobre la diplomacia y la inclusión social.
- Rechazo a la pluralidad: Critica la diversidad y la inclusión, tachándolas de 'pluralismo vacío y superficial', alineándose con discursos de extrema derecha.
- Tecnología como eje de la guerra: Afirma que el futuro se decidirá mediante software y guerra con IA, minimizando el papel de los humanos en los conflictos.
- Silicon Valley contra la delincuencia: Sugiere que las empresas tecnológicas, no los gobiernos, deben resolver problemas como la violencia armada, a pesar de que los datos muestran una reducción histórica de estos delitos.
Reacciones de expertos y sociedad
El manifiesto ha sido calificado como un ejemplo de tecnofascismo por el filósofo belga Mark Coeckelbergh. El economista Yanis Varoufakis advirtió sobre el peligro de los 'robots asesinos impulsados por IA', mientras que medios como Engadget lo compararon con los delirios de un 'villano de cómic'.
La polémica no es nueva para Palantir. La empresa, fundada por Peter Thiel, ha sido acusada durante años de facilitar un Estado de vigilancia orwelliano para agencias como el Pentágono, la ICE (Inmigración y Aduanas de EE.UU.) y gobiernos extranjeros como el de Israel y Reino Unido. Sus contratos incluyen el desarrollo de software para drones autónomos y sistemas de vigilancia masiva.
Exempleados han denunciado en cartas abiertas que Palantir ha abandonado sus principios fundacionales, como la lucha contra la discriminación y la desinformación. 'La dirección ha traicionado los ideales originales', afirmaron en una misiva publicada el año pasado. Protestas recientes, como una acción de 'muerte simbólica' en sus oficinas, reflejan el malestar creciente hacia la empresa.
¿Qué dice Alex Karp?
En declaraciones a inversores, Karp aseguró que Palantir es la 'primera empresa completamente anti-woke', un término usado por la derecha para atacar políticas de inclusión y diversidad. Su visión, plasmada en La República Tecnológica, promueve un mundo donde la tecnología y la fuerza bruta definen el orden global, dejando atrás valores como la empatía o la cooperación internacional.
Con un historial de controversias que incluye el apoyo a deportaciones masivas por parte de la ICE y el desarrollo de herramientas para la guerra automatizada, el manifiesto de Karp no hace sino reforzar la imagen de Palantir como una de las empresas más polarizantes del sector tecnológico.