Los Hurricanes de Carolina han comenzado su serie contra los Flyers con un dominio aplastante en los dos primeros partidos, un escenario que recuerda demasiado a lo ocurrido en la primera ronda ante los Senators. En el primer encuentro, el primer clasificado de la Conferencia Este se impuso con un contundente 0-4, dejando claro su favoritismo. Sin embargo, en el segundo partido, el rival tuvo oportunidades para llevarse la victoria, pero finalmente cayó por 3-2 en la prórroga.

Con un marcador de 2-0 a su favor frente a unos Flyers que podrían ser el eslabón más débil de la segunda ronda, los aficionados ya empiezan a plantearse cómo se desenvolverían los Hurricanes en una hipotética final de conferencia contra equipos como Montreal o Buffalo. Y si eso está en sus mentes, surge una pregunta inevitable: ¿será este el año en que el equipo de Rod Brind'Amour rompa su mala racha y logre su ansiada Stanley Cup?

Una racha de playoff que no se traduce en títulos

Solo los Lightning de Tampa Bay y los Avalanche de Colorado tienen rachas de playoffs más largas que los Hurricanes, quienes han participado en todas las ediciones desde 2019. Sin embargo, mientras Tampa y Colorado han levantado la copa en los últimos años, Carolina solo ha conseguido una victoria en tres apariciones en finales de conferencia, con un balance global de 1-12. ¿Por qué no logran dar el salto definitivo?

Como en cualquier pregunta sobre los playoffs de la NHL, parte de la respuesta está en la suerte. Pero también es cierto que los Hurricanes son un equipo que obtiene resultados trabajando más que sus rivales y siguiendo un plan de juego inteligente, reduciendo así la variabilidad. Cuando se enfrentan a equipos con estrellas más destacadas, como los antiguos Bruins o los actuales Panthers, les cuesta generar suficientes goles para superar a las líneas ofensivas de sus oponentes.

Cambios clave para romper la maldición

Tanta decepción consecutiva en playoffs podría haber llevado a otras franquicias, como los Maple Leafs de Toronto, a la frustración. Sin embargo, una de las virtudes de Carolina es su capacidad para reconocer sus debilidades y tomar medidas para corregirlas. La temporada pasada, el equipo intentó reforzarse con un gran goleador al incorporar a Mikko Rantanen, quien había anotado 55 goles con los Avalanche en la campaña 2022-23. Sin embargo, el cambio no funcionó: Rantanen, sorprendido por su repentino traspaso tras años en Colorado, no logró adaptarse al nuevo entorno. En lugar de aferrarse a una situación insostenible, los Hurricanes optaron por deshacerse de él tras solo 13 partidos, apostando por futuras rondas de draft y por un jugador más joven, Logan Stankoven, que parece estar consolidándose como una pieza clave a largo plazo.

Fuente: Defector