El colapso de la salud pública en Bangladesh
Los recortes impulsados por la administración DOGE han dejado una huella devastadora en la infraestructura sanitaria global. Un ejemplo claro es Bangladesh, donde un brote de sarampión está causando estragos sin precedentes. Según datos del Guardian, más de 100 niños han fallecido y se han confirmado más de 900 casos desde que el brote comenzó en marzo.
La falta de vacunas: el detonante de la crisis
El 66% de los afectados supera los nueve meses de edad, la edad en la que los bebés suelen recibir la primera dosis de la vacuna contra el sarampión. Aunque el gobierno bangladesí, con apoyo de la ONU, ha puesto en marcha una campaña de vacunación de emergencia, el daño ya es irreversible para muchas familias.
La escasez de vacunas se remonta, en parte, a los recortes en la ayuda internacional. La administración DOGE redujo drásticamente los fondos de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), obligando al gobierno interino de Bangladesh a cerrar programas sanitarios clave, desde cribados de tuberculosis hasta clínicas maternas.
«Me preocupa especialmente el programa de inmunización. Si hay una interrupción, todo el progreso logrado estará en riesgo», declaró Nurjahan Begum, asesora sanitaria del gobierno interino, en declaraciones a France24.
USAID: de 371 millones a solo 24 millones en dos años
Hasta 2024, EE.UU. destinaba 371 millones de dólares anuales a Bangladesh, de los cuales decenas de millones se usaban para salud pública, incluyendo vacunas contra el sarampión, la difteria, la polio y el tétanos. Sin embargo, en 2025 la cifra se redujo a 288 millones, y en 2026 apenas alcanzará los 24 millones. Peor aún: USAID ya ha comenzado a recuperar 1,2 millones de dólares prometidos anteriormente al país asiático.
Un problema global con consecuencias mortales
Bangladesh no es un caso aislado. Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el 85% de la ayuda sanitaria de USAID ha sido recortada, una situación que podría provocar cientos de miles de muertes evitables en los países más pobres del mundo. Aunque DOGE ya no está en el poder, sus políticas dejarán secuelas durante años.
La crisis sanitaria en Bangladesh es un recordatorio de cómo las decisiones políticas pueden tener consecuencias humanas devastadoras, especialmente cuando afectan a los más vulnerables.