TOLEDO (Ohio).— Un niño con una sudadera de *Toy Story* se abrazó con fuerza al secretario de Salud de Estados Unidos. «¿Qué queréis ser de mayores?», preguntó Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos, a un grupo de niños en edad preescolar. «¡Un dinosaurio!», respondió el pequeño, apretando aún más el abrazo.

Hace solo unas semanas, Kennedy comparecía ante legisladores en el Capitolio para responder por el aumento de enfermedades infecciosas en niños estadounidenses. Ahora, en plena campaña de las primarias de mitad de mandato, se sienta en una silla diminuta en Ohio, con un objetivo claro: cambiar de tema.

Asesorado para evitar su discurso antivacunas —que lo catapultó a la fama política—, Kennedy recorre el país con su gira «Recupera tu salud» (*Take Back Your Health*), promocionando los aspectos menos polémicos y más populares de su agenda. Los republicanos esperan que esta estrategia ayude a retener votantes, muchos de ellos descontentos con el presidente Donald Trump.

Así, a principios de mayo, Kennedy recorría el norte de Ohio, una zona clave donde los republicanos confían en recuperar un escaño en noviembre. Vestido con trajes azules o vaqueros, visitó guarderías financiadas con fondos federales, como la de Toledo, donde cientos de niños participan en el programa *Head Start*. También operó brevemente con las manos robóticas de la prestigiosa Clínica Cleveland en una cirugía cardíaca en directo, y degustó flores de calabaza cultivadas sin pesticidas en una granja de 400 acres en Huron.

«Estoy desmantelando un sistema corrupto y reemplazándolo por algo mejor, algo que realmente aborde el declive de la salud en la población estadounidense», declaró Kennedy durante una entrevista exclusiva con KFF Health News en el comedor de una granja. Entre sus logros en el último año, destacó la presión para que algunas empresas eliminaran colorantes de ciertos alimentos, la actualización de las guías nutricionales y la definición de los ultraprocesados. «La gente está prestando atención a lo que come, y la industria lo nota; está cambiando».

Sin embargo, lejos de las tensas interrogaciones partidistas en Washington, Kennedy no pudo escapar de las contradicciones y consecuencias de las políticas de la administración Trump.

Recortes presupuestarios y contradicciones

En las aulas de la guardería *Clever Bee Academy*, los niños lucían carteles con el eslogan de Kennedy «Come comida real» y la pirámide alimentaria rediseñada. El político llegó con una donación de 30.000 dólares federales para modernizar la cocina y el huerto comunitario del centro. Pero, ante el personal y los padres, evitó mencionar una propuesta del año pasado que habría sido devastadora para muchos de estos niños, en su mayoría en situación de pobreza: la eliminación de los 12.000 millones de dólares destinados al programa *Head Start*.

La medida, impulsada por la Casa Blanca, habría dejado sin recursos a miles de familias que dependen de este programa para la educación temprana y la alimentación de sus hijos. Kennedy, que ahora promueve la alimentación saludable, evitó abordar el tema en sus apariciones públicas.

Mientras tanto, su gira sigue su curso, con mensajes centrados en la nutrición y el bienestar, alejados del debate sobre vacunas que lo llevó a la primera línea política. ¿Logrará este cambio de estrategia recuperar el apoyo de los votantes?