Robert Downey Jr. conoce el significado de la fama mejor que casi nadie. El actor, ganador de un Oscar, ha transitado desde películas aclamadas por la crítica como Oppenheimer hasta éxitos masivos del cine popular como Los Vengadores. Su camino hacia la celebridad fue el tradicional: años de formación, trabajo actoral y reconocimiento gradual. Sin embargo, hoy muchos jóvenes alcanzan la fama de manera casi instantánea a través de las redes sociales.
Dos de los nominados este año a los Grammy al Mejor Nuevo Artista, Addison Rae y Alex Warren, saltaron a la fama por sus vídeos en TikTok antes que por su música. Directores como los hermanos Philippou, responsables de Háblame, o Kane Parsons, creador de Backrooms, se hicieron virales en YouTube antes de dar el salto a Hollywood. Pero, según Downey, es un error pensar que los influencers serán "las estrellas del futuro".
El rechazo de Downey a la cultura de los influencers
En una reciente aparición en el podcast Conversations for our Daughters, el actor se mostró contundente contra la cultura de los influencers. Aunque reconoce que las redes sociales han democratizado el acceso a la fama, considera que esto no equivale a un verdadero reconocimiento artístico o profesional.
«Hoy en día, la gente puede crear fama sin hacer casi nada más que grabarse con el móvil. No lo veo como algo negativo, pero sí como un desafío añadido para la individuación».
«Cuando escucho que dicen: "Oh, las estrellas del futuro serán los influencers", pienso: "No sé en qué mundo vives, pero eso es una tontería absoluta"».
La obsesión de la Generación Z con ser influencer
Mientras Downey no se impresiona con el fenómeno de los influencers, las generaciones más jóvenes lo ven con otros ojos. Según una encuesta de 2023, el 57% de la Generación Z afirma querer dedicarse a ser influencer. El actor compartió una anécdota preocupante sobre su hijo de 14 años, quien se sumergió en este mundo.
«De repente, es como: "Oye, si te gusta cómo juego a este videojuego, ¿me mandas una donación?". Y al final, se convierte en una religión. Los influencers de hoy son como los estafadores evangélicos de la era de la información».
Sin embargo, Downey matiza su crítica y reconoce que no juzga a los creadores de contenido en sí, sino al sistema que los premia por la autocomplacencia. Incluso ha trabajado con algunos influencers en promociones de cine y los describe como "personas con los pies en la tierra, interesantes y logradas".
El futuro: ¿fama efímera o carreras con propósito?
El actor espera que la mayoría de los jóvenes no centren sus aspiraciones únicamente en las redes sociales. En su opinión, es fundamental buscar pasiones más profundas y construir algo tangible.
«Ojalá digan: "No, eso no es para mí. Quiero hacer algo, crear algo, formarme y tener más entradas, de modo que lo que salga de mí no sea solo un tipo de autocomplacencia como influencer"».
Aunque Downey no niega el impacto de las redes sociales, insiste en que la verdadera celebridad requiere esfuerzo, talento y contribución real a la sociedad. Para él, el desafío de la nueva generación no es solo destacar en Internet, sino encontrar un propósito más allá de los "me gusta" y los seguidores.
El propio Downey como influencer
A pesar de sus críticas, el actor no puede evitar ser una figura influyente en las redes sociales. En Instagram, por ejemplo, acumula millones de seguidores gracias a su carisma y a su capacidad para conectar con el público. Sin embargo, a diferencia de muchos creadores de contenido, Downey ha construido su fama sobre una base sólida: décadas de trabajo en la industria del entretenimiento.
Su mensaje final es un llamado a la reflexión: la fama no debería ser un fin en sí mismo, sino el resultado de un camino bien recorrido.