Un nuevo engaño de Sam Altman
Sam Altman, CEO de OpenAI, vuelve a ser noticia por un supuesto acuerdo que nunca existió. Su empresa, Tools for Humanity, anunció en abril la venta de entradas para la gira mundial de Bruno Mars a través de su producto Concert Kit. Sin embargo, el cantante y su equipo desmintieron cualquier colaboración, calificando la iniciativa como falsa.
De Bruno Mars a Thirty Seconds to Mars
Ante el escándalo, Tools for Humanity actualizó su web y reconoció que no tenía ningún acuerdo con Bruno Mars. Para justificar su error, la compañía recurrió a un grupo musical homónimo: Thirty Seconds to Mars, liderado por Jared Leto, actor y músico con múltiples acusaciones de agresiones sexuales.
La estrategia de la empresa, que promete verificar la identidad humana mediante un escáner de iris llamado Orb, ha generado escepticismo. Su supuesta solución para distinguir humanos de bots ha sido adoptada por plataformas como Tinder, pero su credibilidad se resiente tras este nuevo fallo.
Un historial de declaraciones cuestionables
Este no es el primer caso en el que Altman es acusado de distorsionar la realidad. Exempleados de OpenAI han denunciado prácticas como la ocultación de acuerdos de confidencialidad o la tergiversación de los objetivos de la empresa, como el desarrollo de una Inteligencia Artificial General (AGI) que, según él, beneficiaría a toda la humanidad.
Una investigación reciente de The New Yorker, basada en testimonios internos, reveló que Altman tiene un patrón de comportamiento caracterizado por exageraciones y mentiras recurrentes. Según un documento interno, el primer punto de una lista de acusaciones contra él era: "mentir".
¿Qué es World y por qué genera desconfianza?
World, la startup de Altman, promete resolver el problema de la verificación de identidad humana mediante tecnología blockchain y su dispositivo Orb. Sin embargo, su falta de transparencia y los errores en sus anuncios han erosionado su credibilidad. Plataformas como Tinder han mostrado interés en su tecnología, pero su asociación con Altman y sus empresas genera desconfianza.
Conclusión: ¿Un patrón de engaños?
Desde acuerdos falsos hasta promesas incumplidas, el historial de Sam Altman plantea serias dudas sobre su integridad. Su última metedura de pata no solo expone su falta de rigor, sino también la fragilidad de un proyecto que, en teoría, busca garantizar la autenticidad humana.
"Sam exhibe un patrón consistente de exagerar la realidad hasta —y más allá— del límite".