Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) que disparó y mató a Renee Good en Minneapolis, Minnesota, mientras la insultaba con términos vejatorios, ha sido reasignado a un nuevo destino dentro de la agencia. Jonathan Ross, quien solo recibió tres días de suspensión administrativa por el crimen, ha regresado a sus funciones, tanto administrativas como de investigación, sin enfrentar consecuencias significativas.
Good, una mujer inocente, recibió disparos en el brazo, la cabeza y el pecho en pleno día, según informes. Aunque el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó que Ross está de vuelta en activo, las autoridades señalaron que la Oficina de Asuntos Internos de ICE no puede iniciar su propia investigación hasta que finalice la pesquisa del FBI. Esto podría retrasar aún más cualquier posible sanción contra el agente.
La investigación del FBI sobre el caso de Ross ha estado marcada por controversias y retrasos. En enero, seis altos funcionarios del Departamento de Justicia renunciaron en protesta por la gestión del caso. Además, una supervisora del FBI en la oficina de Minneapolis abandonó su investigación sobre los derechos civiles de Ross, presionada para desistir. A pesar de que el DOJ afirma que la investigación sigue abierta, hasta ahora no se han tomado medidas concretas, y Ross ha sido reintegrado a su puesto.
El caso ha generado indignación pública, especialmente por la impunidad con la que parece operar el agente. Mientras tanto, las víctimas y sus familias siguen exigiendo justicia.