El senador demócrata por Arizona, Ruben Gallego, ha puesto en evidencia las contradicciones en el testimonio de Kevin Warsh, el candidato propuesto por Donald Trump para presidir la Reserva Federal (Fed) tras la finalización del mandato de Jerome Powell en mayo.

Durante la audiencia de confirmación en el Senado, Gallego interrogó a Warsh sobre si el presidente le había exigido recortar los tipos de interés durante una entrevista de trabajo. Warsh respondió con un rotundo «no», asegurando bajo juramento que Trump nunca le había pedido tal cosa.

Sin embargo, Gallego presentó una grabación de una entrevista del Wall Street Journal del pasado 12 de diciembre, en la que el propio Trump confirmó que presionó a Warsh para que apoyara recortes en los tipos de interés. «Durante una reunión de 45 minutos, el presidente le preguntó a Warsh si podía confiar en que apoyaría recortes de tipos si era elegido para liderar el banco central», según fuentes cercanas al encuentro.

Warsh, en un intento por defenderse, acusó a los periodistas del Wall Street JournalMeridith McGraw, Nick Timiraos y Brian Schwartz— de «inventar» la información: «Senador, hay una tercera posibilidad: esos reporteros necesitan mejores fuentes o estándares periodísticos».

Gallego, lejos de ceder, le preguntó directamente si eso significaba que Warsh consideraba que Trump mentía. Antes de que Warsh pudiera responder, el senador cortó el turno y pasó a otra pregunta. También le preguntó qué diría Warsh si el Wall Street Journal verificara toda su información, a lo que el candidato solo repitió su crítica a los periodistas.

Warsh, exgobernador de la Fed entre 2006 y 2011 y asesor económico en la administración de George W. Bush, cuenta con una fortuna estimada en cientos de millones de dólares. De ser confirmado, sería el presidente más rico en la historia de la institución, un detalle que no ha pasado desapercibido en un contexto de creciente desigualdad económica.

Trump, frustrado por la resistencia de Powell —quien se negó a ceder a sus presiones para recortar tipos—, ha buscado activamente un sustituto. Powell, nombrado por Trump en 2017, ha mantenido una postura independiente, incluso ante las críticas del presidente y una demanda infructuosa del Departamento de Justicia para acceder a documentos sobre reformas en edificios federales.

La actitud de Powell ha sido aplaudida por los demócratas, que lo han convertido en un símbolo de resistencia frente a las injerencias políticas en la política monetaria.