El Steam Controller de Valve no es un mando convencional para PC. Aunque su función principal sea jugar en ordenador, su diseño y tecnología están pensados exclusivamente para Steam. No es compatible con Android, iOS ni con la mayoría de consolas actuales, salvo el Steam Deck portátil. Para usarlo, es imprescindible arrancar los juegos a través de la plataforma de Valve, un requisito que limita su versatilidad pero que encaja en la estrategia de la compañía.

El futuro: Steam Machine y Steam Frame

Valve tiene planes ambiciosos para su ecosistema. El Steam Controller actúa como puente hacia la Steam Machine, una consola aún sin fecha ni precio anunciados. Este dispositivo promete:

  • Resolución 4K a 60 FPS con tecnología FSR.
  • Almacenamiento SSD de 512 GB o 2 TB.
  • Compatibilidad con el Steam Frame, su casco de realidad virtual.

Inicialmente, la Steam Machine debía lanzarse a principios de 2024, pero los problemas de suministro de componentes han retrasado su llegada. Por ahora, el Steam Controller llega el 4 de mayo con un precio de 99 dólares, marcando el inicio de la ofensiva de Valve en el salón de los usuarios.

Diseño y ergonomía: un mando robusto pero equilibrado

Tras 13 años de desarrollo —desde su anuncio en 2013 hasta el refinamiento del Steam Deck en 2022—, el Steam Controller ha evolucionado hasta convertirse en un mando con personalidad propia. Su aspecto recuerda al clásico Duke de Microsoft, pero con un perfil más delgado y ligero de lo esperado. Aunque su tamaño es mayor que el de un mando tradicional, su peso se distribuye de manera equilibrada, incluso en manos pequeñas.

Los agarres son estrechos y cuentan con cuatro botones traseros —dos por lado— que ofrecen una pulsación satisfactoria, incluso cuando no están asignados a ninguna función en el juego. Los gatillos, bumpers y botones frontales son de plástico negro brillante, y sus bordes redondeados permiten un deslizamiento suave entre las zonas de interacción.

Trackpads y joysticks: precisión al servicio del jugador

Los trackpads cuadrados situados bajo los joysticks analógicos son una de sus características más destacadas. Cuando no se usan, no interfieren, pero al activarlos, su sensibilidad y respuesta son notables. Funcionan de manera similar a los de Steam Deck, mostrando burbujas que trazan el movimiento de los pulgares con precisión milimétrica.

Los joysticks emplean tecnología TMR (tunnel magnetoresistance), una evolución de los sensores Hall que garantiza estabilidad a largo plazo y elimina el riesgo de deriva. Tras probarlos en géneros como los shooters en primera persona, su rendimiento es comparable al de los joysticks del Razer Wolverine V3 Pro, uno de los mandos para PC más valorados. Aunque el modelo de Razer ofrece switches microswappables y un sonido más satisfactorio al clickear, su precio supera los 200 dólares y carece de trackpads, lo que limita su versatilidad.

Conclusión: ¿Vale la pena el Steam Controller?

El Steam Controller es una apuesta arriesgada de Valve. No es un mando universal, pero para los usuarios de Steam que buscan una experiencia de juego en el salón con precisión y personalización, puede ser una opción interesante. Su integración con la futura Steam Machine y su diseño innovador lo convierten en un producto único, aunque su éxito dependerá de cómo evolucione el ecosistema de Valve en los próximos años.

Fuente: Engadget