Las estrategias de Donald Trump para perseguir a sus adversarios mediante el uso corrupto del poder estatal están alcanzando nuevos niveles de absurdo. El Departamento de Justicia ha presentado cargos contra el exdirector del FBI, James Comey, por una publicación en Instagram de hace casi un año, donde se mostraban conchas marinas formando los números 86-47. Paralelamente, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ha escalado su conflicto con la cadena ABC, en respuesta a las críticas vertidas por Trump contra el presentador Jimmy Kimmel.

Estas acciones, consideradas por muchos como un abuso de poder, podrían tener un efecto contrario al deseado. Según analistas, en lugar de movilizar a la base de votantes de Trump, podrían impulsar el rechazo hacia el Partido Republicano en las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

El caso Comey: ¿una acusación sin fundamento?

El exfiscal federal Barbara McQuade, autora del libro The Fix: Saving America from the Corruption of a Mob-Style Government, ha analizado el caso en el programa The Daily Blast de The New Republic. McQuade, quien ejerció como fiscal durante 20 años, cuestiona la legalidad de la acusación contra Comey:

«Es difícil entender qué está pasando en el Departamento de Justicia. La primera vez que intentaron acusar a James Comey, fracasaron. Ahora, casi un año después, presentan cargos por una publicación en Instagram. Si fuera un delito grave, ¿por qué esperar tanto tiempo?».

La experta señala que el cargo se basa en la ley que castiga las amenazas reales contra el presidente. Sin embargo, para que una amenaza sea punible, debe ser concreta y demostrable. «No basta con decir que no te gusta el presidente o que debería morir. Tiene que ser una amenaza real», explica McQuade.

En 2023, un tribunal estableció que una amenaza debe ser específica y creíble para ser considerada un delito. La publicación de Comey, que mostraba conchas formando números, no cumple con este criterio, según la exfiscal.

La FCC contra ABC: la venganza de Trump por Jimmy Kimmel

La ofensiva de Trump no se limita a Comey. El presidente de la FCC, designado por el mandatario, ha intensificado su presión sobre la cadena ABC, propiedad de Disney, en respuesta a los comentarios satíricos de Jimmy Kimmel sobre el expresidente. Kimmel, conocido por su programa Jimmy Kimmel Live!, ha sido una figura recurrente en las críticas de Trump, quien lo ha acusado de difamación y falta de profesionalidad.

La FCC, bajo el mando de un aliado de Trump, ha abierto investigaciones y amenazado con sanciones contra ABC, lo que algunos interpretan como un intento de censura política. Expertos en libertad de prensa advierten que estas acciones podrían sentar un peligroso precedente para la independencia de los medios.

¿Un boomerang electoral?

Aunque Trump y sus aliados intentan presentar estas maniobras como victorias contra sus enemigos, el riesgo de que se vuelvan en su contra es alto. Según encuestas recientes, el electorado está cada vez más cansado de los escándalos y los abusos de poder. En lugar de consolidar el apoyo de la base republicana, estas acciones podrían:

  • Desmovilizar a votantes moderados que rechazan la politización de la justicia.
  • Provocar un efecto contrario, atrayendo votos hacia los demócratas en las elecciones de mitad de mandato.
  • Debilitar la imagen de Trump como un líder fuerte, mostrando su incapacidad para lograr resultados tangibles.

Barbara McQuade resume el escenario con una advertencia: «Estos intentos de persecución política no solo son jurídicamente débiles, sino que también son un error estratégico. La historia demuestra que los abusos de poder rara vez benefician a quienes los cometen».