El presidente Donald Trump llegó este martes a Pekín bajo uno de los escenarios económicos más adversos de su carrera política, dejando atrás un país sumido en una profunda crisis de costes cotidianos. La inflación desbocada, que ya lastró a su predecesor, amenaza ahora con hundir también su promesa central de regreso al poder.

Un reciente sondeo de CNN revela que el 70% de los estadounidenses desaprueba la gestión económica de Trump, un dato que nunca superó el 50% durante su primer mandato, ni siquiera durante la pandemia. Además, el 77% de los ciudadanos —incluida una mayoría de republicanos— considera que sus políticas han disparado el coste de vida en sus propias comunidades.

Trump resta importancia a la crisis: «Lo único que importa es que Irán no tenga armas nucleares»

Antes de embarcarse hacia China, el mandatario fue preguntado si la presión económica en EE.UU. motivaba su impulso por un acuerdo con Irán. Su respuesta fue contundente: «Ni lo más mínimo».

«Lo único que importa cuando hablo de Irán es que no puedan tener un arma nuclear. No pienso en la situación financiera de los estadounidenses», declaró Trump.

El mandatario confía en que la inflación es temporal y que los precios de la gasolina caerán drásticamente una vez finalizada la guerra en Irán.

La economía real: precios al alza, salarios a la baja y deuda en aumento

Aunque el crecimiento del PIB, impulsado por el auge de la inteligencia artificial, sigue siendo sólido sobre el papel, la crisis de asequibilidad se ha convertido en una amenaza de cinco alarmas para su presidencia. Estos son los datos más preocupantes:

  • Los precios se disparan: La inflación alcanzó el 3,8% en abril, y la guerra en Irán ha elevado el precio medio de la gasolina a más de 4,50 dólares por galón. Los economistas advierten de que este shock energético ya está repercutiendo en otros sectores, encareciendo alimentos, billetes de avión, electricidad y otros bienes esenciales.
  • Los salarios pierden poder adquisitivo: El último informe de inflación mostró que los precios superan por primera vez en tres años el crecimiento de los salarios, borrando las ganancias en poder adquisitivo real. Desde la pandemia, los hogares estadounidenses han visto cómo los precios de consumo aumentaban casi un 30%, un golpe acumulado que aún no se ha recuperado por completo.
  • La deuda se dispara: Los estadounidenses recurren cada vez más a tarjetas de crédito y préstamos para hacer frente a los costes crecientes. En marzo, el endeudamiento de los consumidores registró su mayor subida mensual desde finales de 2022. La tasa de ahorro personal cayó al 3,6% en el mismo mes, su nivel más bajo desde 2022, especialmente entre los hogares de bajos ingresos que agotan sus ahorros para cubrir gastos básicos.
  • La confianza se desploma: El sentimiento del consumidor ha caído a mínimos históricos, con un 59% de los estadounidenses que, según un sondeo de YouGov/The Economist, considera que la economía va a peor, frente a solo un 15% que opina lo contrario. Más de dos tercios de la población afirma que el país «se siente fuera de control».
  • El pequeño comercio se resiente: La Federación Nacional de Empresas Independientes (NFIB) señala que el optimismo sobre las condiciones futuras y los planes de expansión de las pymes ha caído a su nivel más bajo desde antes de la reelección de Trump. Las pequeñas empresas, especialmente vulnerables a los altos costes de combustible, el crédito más restrictivo y la demanda debilitada, suelen ser un termómetro temprano de la economía.

Desde la Casa Blanca, sin embargo, se intenta transmitir un mensaje de confianza, respaldado por un mercado bursátil en auge. Pero en las calles, la realidad es otra: familias que luchan por llegar a fin de mes, negocios que cierran y una sensación generalizada de que el país navega sin rumbo.

Fuente: Axios