La vitamina D reduce el riesgo de diabetes en personas con prediabetes

Un estudio publicado en JAMA Network Open sugiere que la vitamina D podría retrasar o prevenir la progresión a diabetes tipo 2 en adultos con prediabetes, pero solo en aquellos con determinadas variantes genéticas. Más del 40% de los adultos en Estados Unidos padecen prediabetes, una condición caracterizada por niveles elevados de azúcar en sangre que, de no controlarse, suele derivar en diabetes tipo 2.

Los investigadores descubrieron que los adultos con prediabetes y variantes específicas en el gen del receptor de vitamina D presentaban un 19% menos de riesgo de desarrollar diabetes al tomar una dosis diaria alta de vitamina D (4.000 unidades). Estos hallazgos podrían allanar el camino hacia un enfoque más personalizado en el tratamiento de la diabetes, beneficiando potencialmente a millones de personas en riesgo.

Detalles del estudio y sus implicaciones

El análisis se basó en datos del estudio D2d, un ensayo clínico multicéntrico que evaluó el efecto de la suplementación con vitamina D frente a un placebo en más de 2.000 adultos estadounidenses con prediabetes. Aunque el estudio original no encontró una reducción significativa en el riesgo de diabetes en todos los participantes, los investigadores se preguntaron si la vitamina D podría ser beneficiosa para algún grupo específico.

Bess Dawson-Hughes, autora principal del estudio y científica senior en el Centro de Investigación en Nutrición Humana sobre Envejecimiento Jean Mayer USDA de la Universidad de Tufts, explica: «La diabetes conlleva complicaciones graves que se desarrollan lentamente con el tiempo. Si logramos retrasar el período en que una persona vive con diabetes, podríamos evitar o reducir la gravedad de algunos de estos efectos adversos».

¿Por qué la vitamina D funciona en algunos y no en otros?

Un análisis previo del estudio D2d reveló que niveles sanguíneos de 25-hidroxivitamina D entre 40 y 50 ng/mL o superiores se asociaban con una reducción progresiva y significativa del riesgo de desarrollar diabetes. La vitamina D, al circular en la sangre, se convierte en su forma activa y se une a los receptores de vitamina D, proteínas que permiten a las células responder a la vitamina.

Los científicos sospecharon que las diferencias genéticas en estos receptores podrían explicar por qué algunas personas se beneficiaban de la suplementación mientras que otras no. Las células productoras de insulina en el páncreas contienen receptores de vitamina D, lo que sugiere que esta vitamina podría influir en la liberación de insulina y el control de los niveles de azúcar en sangre.

Variantes genéticas clave

En el nuevo estudio, Dawson-Hughes y su equipo analizaron datos genéticos de 2.098 participantes que habían consentido pruebas de ADN. Los participantes se dividieron en dos grupos: aquellos que respondieron a la suplementación con vitamina D y aquellos que no. Posteriormente, se compararon las tasas de respuesta según tres variantes comunes del gen del receptor de vitamina D.

Los resultados mostraron que los adultos con la variante AA del gen ApaI —aproximadamente el 30% de la población estudiada— no experimentaron beneficios con la suplementación diaria de vitamina D en comparación con el placebo. En cambio, los participantes con las variantes AC o CC del mismo gen presentaron un riesgo significativamente menor de desarrollar diabetes en comparación con quienes tomaron placebo.

«Si podemos retrasar el tiempo en que una persona vive con diabetes, podríamos detener algunos de los efectos secundarios dañinos o reducir su gravedad».

Bess Dawson-Hughes, autora principal del estudio

Hacia un tratamiento personalizado de la diabetes

Los hallazgos abren la puerta a estrategias de medicina personalizada para prevenir la diabetes en poblaciones de alto riesgo. Con más de 115 millones de estadounidenses viviendo con prediabetes, la identificación de variantes genéticas que responden a la vitamina D podría permitir intervenciones más efectivas y adaptadas a cada paciente.

Aunque se necesitan más investigaciones para confirmar estos resultados y explorar su aplicación clínica, el estudio representa un avance prometedor en la lucha contra la diabetes tipo 2.