El brote de un virus mortal a bordo de un crucero ha reavivado recuerdos de la pandemia de COVID-19, pero las autoridades sanitarias insisten en que no representa el mismo riesgo global. Aunque la situación es seria, los expertos aseguran que no hay indicios de que pueda convertirse en una emergencia sanitaria de escala mundial.

Un virus con transmisión entre humanos

El brote, causado por la cepa Andes del hantavirus, ha dejado a los pasajeros aislados en sus cabinas, generado disputas diplomáticas sobre el puerto de escala y activado protocolos de rastreo de contactos. Esta variante es la única conocida capaz de transmitirse entre personas, lo que ha elevado la preocupación.

Hasta el momento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha confirmado ocho casos sospechosos o confirmados vinculados al crucero, que zarpó de Argentina a principios del mes pasado. Tres personas han fallecido y varias más han enfermado. Las autoridades sanitarias de al menos cinco estados de EE.UU. están monitoreando a los pasajeros que regresan, aunque por ahora no se han registrado casos confirmados en el país.

¿Por qué no es como el COVID-19?

Abdirahman Mahamud, director de Operaciones de Alerta y Respuesta ante Emergencias Sanitarias de la OMS, aclaró en una rueda de prensa el jueves que, siguiendo las medidas de salud pública y las lecciones aprendidas del brote de hantavirus en Argentina en 2018, es posible interrumpir la cadena de transmisión.

Maria Van Kerkhove, directora interina de Gestión de Epidemias y Pandemias de la OMS, fue contundente: «Esto no es COVID, ni es gripe. La transmisión es muy diferente». Según los expertos, el virus se propaga principalmente por contacto prolongado y cercano, como entre convivientes, parejas o cuidadores médicos.

Medidas de contención y riesgos

Aunque las infecciones son raras, el hantavirus tiene una tasa de letalidad de hasta el 50% en América, según la OMS. Sin embargo, las autoridades descartan un riesgo de propagación masiva como el observado con el COVID-19. La OMS hace un llamamiento a la colaboración internacional para rastrear y contener el brote, advirtiendo que, debido a su período de incubación de varias semanas, podrían surgir nuevos casos.

Hasta ahora, los tres fallecidos eran pasajeros del crucero. Cuatro personas más fueron evacuadas: una a Sudáfrica y tres a Países Bajos para tratamiento médico. Un quinto caso, también de un pasajero, se confirmó en Suiza tras acudir a un hospital local tras recibir un correo del crucero informando del brote. Además, una azafata neerlandesa está siendo evaluada tras haber estado en contacto con una de las víctimas poco antes de su muerte.

Lecciones y necesidades de investigación

Carlos del Rio, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Emory, destacó en una rueda de prensa paralela que, aunque el riesgo es bajo, el brote ofrece una oportunidad para avanzar en la investigación sobre este virus poco común. «Necesitamos urgentemente desarrollar vacunas y tratamientos», subrayó.

El brote también ha puesto de relieve los desafíos en la coordinación sanitaria global. EE.UU., que abandonó la OMS durante la administración de Trump, ha reestructurado su aparato de salud pública, incluyendo los CDC y el NIH, lo que ha generado críticas sobre la preparación del país para futuras emergencias.

Fuente: Axios